Por mi parte lo hubiera titulado “democracia falsificada” pero ellos prefirieron darle el nombre de la madre de muchos conocidos nuestros:

Asunción, Paraguay, Domingo 07 de Octubre de 2007

Editorial

Democracia puta

En estos días actuales las democracias latinoamericanas pasan por una dura prueba, pues con los mismos mecanismos de competencia electoral libre y plural algunos líderes izquierdistas que ganan elecciones se hacen del poder legítimo y desde el día siguiente de su triunfo comienzan a ejecutar sus proyectos de acabar con el sistema político mediante los cuales accedieron su mando. La eliminación de las normas que limitan el período presidencial es su primera meta a conquistar.

Tienen la intención de eternizarse en el poder y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas. Pretenden excluir para siempre a todo el que no esté adherido a su partido. Construyen dictaduras con fórmulas “democráticas” y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su “revolución”.

Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual se excluye a todo militar que no merezca la completa confianza del nuevo único líder. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de “los leales”. Después arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias para luego, ya con los principales resortes controlados, iniciar el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión.

El resultado final de este procedimiento es la anulación completa, si no la supresión definitiva de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura. Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso sometido a sus nuevas cadenas. Se confía en que el transcurso del tiempo borrará pronto el recuerdo de la democracia anterior y el beneficio del goce de sus libertades y, entonces, un pueblo atontado, obligado a trabajar para sobrevivir y para alimentar al Partido, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará convertido en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era stronista.

Este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio imponiendo en el país una nefasta dictadura de corte marxista al estilo del que triunfara y se impusiera en Rusia en 1917, desconociendo el triste final que esos sangrientos regímenes tuvieron después de seis décadas de explotar y oprimir a sus pueblos, asesinar a sus adversarios y poner en grave riesgo la paz mundial.

Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyéndose de toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado. Tiene, además, el dinero necesario para comprar voluntades y pagar el precio de “lealtades”, dentro y fuera de su país.

Chávez es un dictador, pero UN DICTADOR MUY RICO; dispone hoy del poder absoluto de hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas. Con su gruesa petrobilletera recorre ahora América Latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales. Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza. Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner que nadie quiere y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la “revolución popular” y haciendo otros teatros para exportar su dictadura.

Entre los cuales figura en lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro de él, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros, con los cuales ya no tiene ninguna afinidad, porque mal que bien, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas. Chávez va a pagar en efectivo por su ingreso y tiene billetes a patadas. Quiere comprarles a Brasil y Argentina lo más barato posible la legitimidad internacional que su pertenencia del Mercosur cree le va a proporcionar.

La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es ¿para qué sirve el Protocolo de Ushuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas? En este documento Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que “La plena vigencia de las instituciones democráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo” (Art. 1) y se comprometen formalmente a que “toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes” (Art. 3).

¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas? ¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la “Cláusula Democrática”? El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha y solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración.

A los gobernantes actuales de nuestros países, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades fundamentales, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes a la vista de la deslumbrante petrobilletera abierta de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno de los “demócratas”.

Si nuestros presidentes del Mercosur, aun sabiendo cuál es su obligación histórica con la defensa de los principios y valores políticos que iluminan nuestros pueblos, son capaces de venderse o de liarse en una relación adúltera con un dictador megalómano surgido de las catacumbas de un pasado siniestro, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas putas. No cabe ya una calificación más dura para describirlas.

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20 Responses

  1. La mejor y más cruda descripción de la realidad que leí últimamente. Excelente. Qué nivel de periodismo, ojalá tuvieramos acá a alguien con los huevos de escribir así, y claro… un medio con los huevos para publicarlo. Todos los “periodistas” y “medios de comunicación” que callan tan asquerosamente son cómplices de estos canallas, y tan culpables como ellos de las consecuencias.

  2. El texto lo dice todo, ni hace falta acotar (para mí la democracia no sirve para crear una nación, hace falta libertd también)

    Y hablando de ladrones y falsarios: Vieron esto??

    http://www.opisantacruz.com.ar/2007/octubre/11/diahoy/POR%20OLVIDARSE%20LA%20TARJETA%20,%20UN%20CANDIDATO%20A%20DIPUTADO%20KIRCHNERISTA%20LE%20ROB%D3%20A%20UNA%20MUJER%20700%20PESOS%20DEL%20CAJERO.htm

    Vengo del blog de rubén y realmente me impresionó. La alegoría de la calaña en el gobierno. (un candidato a diputado vió como salía una mujer del cajero, y como ésta se olvidó puesta la tarjeta. así y todo entró y LE AFANO 700 PESOS!!!!!) -lo peor es que ya hay lacras como esas legislando….

  3. Artículo valiente y sin eufemismos, sin embargo me resisto al empleo de ciertos vocablos,

    entes colectivos ambiguos

    como en este caso “democracias”, que son en realidad un puñado de personas que detentan el poder

    algunas veces con legitimidad de origen, pero de ilegítimo ejercicio.

  4. Coincido con los demás y me pregunto: ¿porque no tenemos aquí un diario como ABC con las pelotas bien puestas para enfrntar al kakismo sin miedo? Klarin, La Nakion etc, son una manga de cagones que se arratran en la mierda.

  5. Martìn, disiento con vos…creo que La Naciòn ha escrito muchas editoriales crìticas a èsta banda de delincuentes que con el 22% usurparon el poder.

    No es lo mismo el Gran Felpudo Argentino Klarìn, que La Naciòn.

    Eso sì, el periodismo argentino ha demostrado ser repugnante y rastrero en su gran mayorìa, como los polìticos. Fueron nacidos de un repollo todos luego del 2001, nadie estaba vivo en los ’90.

    Un asco.

  6. Brillante articulo. Lastima que aca nuestros periodicos no tengan los testiculos suficientes para publicar notas de este estilo.

  7. Por Dios, qué artículo… ahora falta esperar que el Congreso Paraguayo se haga eco de su prensa y evite que el petrodictador se meta a manejar el MerCoSur desde adentro.

    Y acá además de la prensa, falla la oposición, no puede ser que ahora para ganar, o restarle votos a la Reina, haya que seguir invocando a la p**a Eva, como hace Carrió ahora, o Rodriguez Saa y Lavagna cada vez que pueden.

    En fin, algún día maduraremos como Nación.

  8. El líder Piquetero Luis D’Elía dijo que volvería a tomar la comisaría de La Boca y se manifestó orgulloso de aquella medida, llevada a cabo en junio de 2004 en reclamo de justicia por el crimen de un militante de su agrupación.
    Para la Justicia, esas declaraciones no fueron apología del delito sino parte de la defensa de D’Elía.
    Una denuncia por “apología del delito” contra el dirigente piquetero y ex diputado bonaerense Luis D’Elía fue desestimada hoy por la Justicia, al entender que los dichos que se le cuestionan fueron parte de su “defensa” por la toma de una comisaría en junio de 2004.

    D’Elia fue denunciado por haberse manifestado “orgulloso” de la toma de la comisaría 24 del barrio porteño de La Boca, ocurrida en junio de 2004 en reclamo de justicia por el crimen de un militante de su agrupación “Federación Tierra y Vivienda”.

    “Yo volvería a tomar la comisaría”, habría dicho según la denuncia, que será archivada por decisión de la Cámara Federal, según la resolución a la que accedió Télam.

    El tribunal de apelaciones entendió que D’Elia hizo esas declaraciones en el marco de su “modo de defensa o justificación de los sucesos investigados” en la causa principal por la toma de la seccional.

    Por ello, los camaristas Gabriel Cavallo y Eduardo Farah confirmaron la decisión del juez federal Sergio Torres de desestimar la denuncia.

    El fiscal de Cámara Germán Moldes había pedido procesar a D’Elia por sus dichos que para él constituián “hechos apologéticos de conductas criminales”, algo descartado por el tribunal de apelaciones.

    Viernes 12 de Octubre de 2007 18:48

  9. Al comentario de Don Jorge Peña, agrego que el tal juez Sergio Tores que allí menciona es el mismo que se ocupa de ordenar la detención de militares retirados después de 30 años de terminada la guerra civil. En cuanto al camarista Cavallo, pregunto: es el mismo que deja su puesto en la in-justicia para co-dirigir un diario con el señor Lanata? Muchachos, recuerden que la rueda de la vida gira y gira.

  10. Yo Paraguayo, hubiera intitulado “Democracia Curepa”. Si quiere le consigo un diccionario Guaraní-Español o se lo traduzco gratis.

  11. Muy bueno el artículo. No me gusta mucho el título de la nota, pero si el contenido.
    Coincido con Germán en el comentario Nº 15 de que los tres primeros párrafos del artículo son perfectamente aplicables a Kirchner.

  12. Como decia el bueno de Julio Ramos, con el titulo y el copete ya debe quedar claro. Y con este titulo en particular y este copete los del ABC lo dejaron muy en claro.

  13. Izquierda a la “putanesca”

    Caracas, 18 de octubre de 2007

    Efrén Rodríguez Toro

    Especial para Ideas Públicas (www.ideaspublicas.org )

    En días pasados llegó a mi buzón de correo electrónico el editorial de un diario paraguayo, ABC Color, que llevaba por título Democracia puta. Obviamente, con semejante encabezado, había que echarle un vistazo, pero no sólo por lo inusual del adjetivo empleado sino por lo contraproducente de acompañarlo de un sustantivo que, por uso y abuso, ha servido para todo.

    Si bien el contenido del mencionado editorial coincide en gran medida con nuestro punto de vista sobre el despreciable comportamiento que muestra cierta izquierda latinoamericana ante el dinero en efectivo y las promesas condicionadas de Hugo Chávez, y que interesadamente buscan y logran «comprar voluntades y pagar el precio de lealtades dentro y fuera de su país», lo cierto es que la democracia no es precisamente la ligera de cascos.

    En primer lugar, siguiendo la línea argumental de Giovanni Sartori, la democracia es un principio de legitimidad: «La legitimidad democrática postula que el poder deriva del demos, del pueblo, es decir, que se basa sobre el consenso verificado (no presunto) de los ciudadanos. La democracia no acepta auto-investiduras, ni tampoco acepta que el poder derive de la fuerza. En las democracias el poder está legitimado (además de condicionado y revocado) por elecciones libres y periódicas». En este sentido, contar con las garantías de un árbitro electoral confiable, de unas fuerzas armadas subordinadas al poder civil y de un Estado que no coaccione a sus ciudadanos, es condición necesaria para que un régimen sea legítimamente democrático.

    En segundo lugar, la democracia es un sistema político llamado a resolver problemas de ejercicio y no únicamente de titularidad del poder. El pueblo es el titular del poder mientras que su ejercicio es confiado a un determinado número de representantes mediante mecanismos consensuados y acordados para ello.

    Por otra parte, el autor italiano, ante el debate planteado por el resurgimiento de la fórmula de la democracia participativa, alega lo siguiente: «El que se añadan algunas instituciones de democracia directa –como el referéndum y la iniciativa legislativa popular– no obsta para que las nuestras sean democracias indirectas gobernadas por representantes». De lo que trata, en última instancia, es de limitación y control sobre el gobierno.

    De igual forma, la complejidad de la democracia distingue un tercer aspecto, la democracia como ideal: «Más que cualquier otro régimen político, la democracia va contracorriente, contra las leyes de la inercia que gobiernan a los agregados humanos». En pocas palabras, la democracia es un ideal inalcanzable que debe ser creído para no caer en las manos de un pretendido «heredero de Bolívar».

    El editorial de ABC Color confundió, por decirlo de alguna manera, los cocineros con la cocina. La democracia no es la «putanesca». Los que merecen ese adjetivo calificativo son los representantes de esa izquierda reaccionaria cuya salsa contiene, entre otros ingredientes, personalismo, adulación, intolerancia, adoctrinamiento y odio, y que siguiendo con el símil gastronómico suelen contar con la complicidad irresponsable de la izquierda caviar, esa izquierda comúnmente europea que sueña con una revolución, pero eso sí, muy lejos de sus confortables estilos de vida y de sus magníficas ciudades.

    Afortunadamente, buena parte de América Latina tiene aprendida la lección de los extremos, pero si usted amigo lector desea conocer más sobre la izquierda a la putanesca no deje de buscar en Google a sus más connotados representantes. Sus platos favoritos son asamblea constituyente, reelección indefinida, bonos de la deuda, revolución cubana y cierre de medios de comunicación.

    Nota: Mis amigos de centro izquierda probablemente me dirán que también existe una derecha a la putanesca. No lo dudo. Sólo espero que alguno de ustedes escriba sobre ello. La democracia necesita la mezcla de buenos sabores.

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