El archivo que pueden bajar acá en formato PDF es la versión digitalizada del libro de edición limitada “Terrorismo en la Argentina” contiene una extensa colección de documentos, artículos periodísticos, partes de prensa y fotos de la violencia terrorista padecida por la Argentina en las décadas del 60 y 70.

Fue realizado por las Fuerzas Armadas para entregar a los alcaldes invitados a la conmemoración de los 400 años de la fundación de Buenos Aires. Su valor histórico consiste en que es una descripción de hechos más que de opiniones.

Hay un axioma en psicología (alguien más versado me dirá de dónde viene) que dice que hay que hay “recordar para no repetir” o nos vemos condenados a “repetir para no recordar”. Hemos estado haciendo esto último por más de veinte años, es hora de recordar.

Terrorismo en la Argentina (versión del documento central en formato PDF, después de ingresar en la página del archivo hay que esperar unos segundos para que aparezca el link para bajar el documento)

CD de Terrorismo en la Argentina (versión completa con todos los documentos, recortes y partes en tamaño real y programa de navegación. Formato ISO. Debe copiarse la imagen de disco a un CD)

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30 Responses

  1. Gracias. Es una lastima que estos temas son tratados con mucho fanatismo y negacion. Ojala todos lo leyeran sin importar la inclinacion politica, pero es muy poco probable que asi sea.

  2. Mi viejo tenía un libro parecido a este, pero que incluia facsimiles desplegables tamaño natural de los diarios de la época con todas las noticias, además de facsímiles de las publicaciones terroristas, volantes, comunicados, y hasta algún manual.

  3. Es este Sine Metu. Acá se pueden ver los recortes pero no abrir. Pero voy subir en algún momento la versión entera para poder ver los recortes de diario en tamaño natural. En este documento están igual todas las transcripciones de los artículos.

  4. mi hermano lo tiene, está muy bien hecho y es objetivo, deberíamos regalarle uno a Bonafini y a Carlotto a ver que opinan.

  5. Ojala exista informacion tan detallada y precisa que explique que paso con los desaparecidos y quienes fueron los que lo hicieron desaparecer. Las fuerzas armadas tienen esos datos, pero no los van a largar. Prefieren hacer circular archivos en los cuales se habla de “terroristas”, sin que jamas haya existido un proceso legal imparcial que demuestre que efectivamente eran terroristas. Lamentable.

  6. Ivan, #8, creo estar lejos de los extremos, a veces peleo por eso y todo. Pero hubo una época que no me la pueden contar. Es mas, la viví desde un lugar interesante porque iba a una universidad, con muchísima actividad política. Y participaba ¿de qué lado?, bueno , con 17 años, la izquierda en ese momento era casi una obligación. Pero me di cuenta pronto del contenido vacío de esos discursos violentos. Un gran deseo de presumir frente a la sociedad animaba a esos líderes estudiantiles que dieron origen a estos políticos de ideas huecas que nos gobiernan. Detrás, creéme, no había héroes , como se pretende creer.
    Tuve amigos desaparecidos por un tiempito y algunos para siempre.
    No se si fueron terroristas, el nombre ¿es lo que importa?. Pero te aseguro algo, estábamos todos equivocados. Terroristas que jugaban con ideales que jamás pusieron en práctica y militares que se dejaban tentar por “las luces del centro”, o por el poder. Y mientras no dejemos de lado esta disputa en la que no habrá vencedores jamás, vamos a seguir así…tratando de avanzar mirando para atrás…hacé la prueba, a ver si podés…

  7. El problema no es mirar para atrás, sino mirar para atrás a medias o tratando de acomodar la historia. Es entonces cuando el pasado actúa como una adicción porque no puede dar lo que no es.
    Desde ya no se termina hasta que estos tipos no se enfrenten y acepten su pasado. Tampoco se puede seguir negando el presente. Este problema, de estos iluminados de los setenta es un problema de hoy, entonces unos niegan el pasado y otros el presente. En eso estamos.

  8. Josè, opino que èstos tipos jamàs aceptaràn su pasado de mesiànicos violentos que desafiaron a las instituciones, la repùblica y perdieron, fueron derrotados por la legal fuerza de la naciòn.

    Lo han aceptado algunos aisladamente, muy contados y no se atreven a tocar demasiado el tema.

    Yo creo que argentina tiene desde sus raìces un particular odio de divisiòn en su sociedad. Ese odio pendula con difenetes “camisetas” segùn el tiempo històrico y quien està en la vereda de enfrente es simplemente un enemigo mortal, un apàtrida que no debe exihistir, que hay que eliminar. Asì de extremo.

    Demasiado odio y resentimiento inacabable que se vè dìa a dìa en èsta lacra en el poder y sus adlàteres y garrapatas como Bonafinis, Bonassos, D’Ellìas, Depetris y portadores de odio.

    Lo que me parece curioso es que el resto de la poblaciòn, si bien hace su cada dìa con cosas realmente importantes como laburar y ganarse la vida, en el momento de opinar, son teñidos, convencidos por èstas minorìas violentas hiperactivas.

    Falta un convencimiento social de que estamos dando vueltas en cìrculos cerrados de retrovenganzas y tiempos pasados ignominosos que se los toma como lo contrario: Peròn y Evita p.ej.

    En resumen, un paìs con un lastre de plomo del pasado, que se nos pone adelante permanentemente y parecerìa irremediablemente.

    Este presidente es sin duda el màs dañino en ese aspecto y nos ha llevado muy cerca de tocar fondo en enconos al pedo, mientras el mundo està en otro mundo.

    Extraño paìs…parafraseando a Borges.

  9. En mi opinión, los años setenta sigue vigentes en nuestros días, porque la historia que se ha contado quedó renga. Falto el Nunca más del otro lado, es decir, la investigación con datos, pelos y señales, de los crímenes cometidos por la subversión. Si alguien hace memoria, cuando el Ministro del Interior de Alfonsín, Dr. Antonio Trócoli, presentó el Nunca más por TV prometió la segunda parte que nunca se hizo. La excusa fue -y sigue siendo- que la actividad terrorista es delictual y debió combartirse con la fuerza de la ley, en tanto que la represión del estado fue un delito de lesa humanidad. Este es el argumento con el que la subversión derrotada terminó ganando la batalla de la opinión pública y publicada. Como dijo líneas más arriba Juanjo, extraño país la Argentina para el cual parece que la sangre no es toda igual ni todas las vidas tienen el mismo valor.

    • Totalmente de acuerdo Ricardo, y es importante la mención de Tróccoli. Este personaje fue el operador de la invención de complots pevio a las elecciones del ’85.

      Sin vigencia del estado de sitio, el presidente ordenó la detención de seis civiles y seis militares, Uno de los civiles era periodista de “La Prensa”, llamado Horacio Rodríguez y que firmaba como Daniel Lupa.

      De los militares, dos tuvieron que se ascendidos a fin de ese año, ya que no había ningún impedimento para ello, y un tercero de apellido Camps, era aún cadete del Colegio Militar. La gestapo radical se equivocó de nombre, ya que pretendían detener a un jóven oficial, hijo del general del mismo nombre, por la única razón de portación de apellido.
      Para enmendar el entuerto se decretó el estado de sitio pocos días después.
      De ellos, Tróccoli dijo que eran narcotraficantes, tratantes de blancas, contrabandistas y otras lindezas. Por muchos menos errores un ministro del interior con algo de dignidad, habría renunciado.

  10. Ricardo, asì es y lo podrìamos sintetizar para hablar sin eufemismos que en los ’70 la Argentina fuè atacada por un grupo de delincuentes que fueron derrotados por las fuerzas legales.

    El asunto es que los delincuentes que quedaron, hoy estàn en el poder.

    Las conclusiones son obvias.

  11. Este documento (poco difundido) y los libros de Marquez son los dos esfuerzos mas serios para impedir que se falsifique la historia.

    Realmente muy pobre al lado de la masiva propaganda tergiversadora de la izquierda revolucionaria y los idiotas que les son funcionales.

  12. Otra informacion a mano es pedirle al diariero la revista B1 (la vitamina para la memoria de los 70). Contiene mucha documentacion pasada y el prontuario de varios comisarios del pensamiento actuales.

  13. Valioso documento. De todas formas me permito arquear una ceja cuando las Fuerzas Armadas se autodenominaban en 1979 “las fuerzas legales”.

    En mi opinión la absurda y sanguinaria violencia de los movimientos guerrilleros no justifica la ilegalidad con que el Estado la reprimió.

    Además cabe preguntarse qué tan eficiente fue esa represión para que hoy el gobierno esté plagado de ex terroristas.

    • Valentín, con todo respeto le pido que hagamos memoria juntos, y recordemos que los terroristas habían sido juzgados y condenados con todas las garantías constitucionales por la Cámara Federal Penal, la que tuvo que ser creada para entender en delitos de los terroristas. Estos fueron aministiados con el voto de la totalidad de los peronistas y radicales el 26 de mayo de 1975,EXACTAMENTE UN DÍA DESPUÉS QUE FUERAN ABIERTAS LAS PUERTAS DE LAS CÁRCELES DONDE CUMPLÍAN SUS CONDENAS.
      Es decir que las formas legales habían sido respetadas y aplicadas, y creo que también agotadas. Hasta ahora nadie aportó una idea de cómo debería de haber sido reprimido al terrorismo dejando contentos a todos.

  14. Ricardo, concuerdo plenamente con vos.
    Tengo la suerte de tener en mis manos el libro “Terrorismo en Argentina” y puedo afirmar con toda seguridad que a la hora de “tener memoria” somos muy poco objetivos…
    No nos cansamos de hablar de desaparecidos, de víctimas, de inocentes, pero la otra parte de la historia quedó guardada en el baúl.
    Por eso concuerdo con tu opinión absolutamente. El otro “nunca más” quedó en el olvido.
    Justamente hoy estuve leyendo ese libro una vez más, viendo las atrocidades que cometieron los subversivos, atrocidades que no se conocen, de las que nadie habla, atrocidades que parecen justificarse…
    Lo cierto es que si vamos a defender los derechos humanos, deberíamos hacerlo en todos los casos; si vamos a castigar a los que han cometido delitos, deberíamos castigar a TODOS.
    Afirmo y reafirmo que nos falta mucha objetividad a la hora de juzgar.
    Por último y para finalizar, reitero la opinión de Juanjo, “extraño país la Argentina para el cual parece que la sangre no es toda igual ni todas las vidas tienen el mismo valor”.

  15. De paso, que no lo he dicho:

    Magnífico libro lamentablemente de edición limitada, pues debería ser conocido por el groso de la población que parece sólo informarse con subjetividades infundadas sin tener noción de lo que verdaderamente ha sucedido en aquellos tiempos…

    Por algo creo que nos dicen “Mayoría silenciosa”. Deberíamos empezar a hacer un poco de ruido…

    • María Eugenia, la mayoría, cuando es demasiado silenciosa, se hace cómplice, aunque más no sea por omisión.
      Mayorías o minorías, deben expresarse, aún debiendo asumir riesgos por ello.

    • notengoacentos, tengo que ocuparme de subir el archivo de nuevo. Si ves que en un tiempo no lo hago recordameló.

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