El contraste entre lo popular y lo políticamente correcto

La corrección política busca adaptarse a las consignas del poder, pero estas muchas veces no coinciden con lo que desean las personas de verdad. La diferencia se ve acá entre los que justifican en televisión los cortes de calles para cualquier estupidez o para sacarle alguna tajada al estado y la opinión de la gente en las calle que los padece.

Si la no izquierda entendiera la diferencia no se dejaría correr tanto. En Florencia, con un alcalde de izquierda se puso fin a las actividades extorsivas de los “limpia-vidrios”. ¿Se animará la nueva administración de la ciudad a hacer algo así o le temerá a los demagogos de siempre?

Clarín muy interesado en el divorcio Carrió / López Murphy

Cinco notas y la inclusión en tapa le dedica Clarín al fracaso de las negociaciones entre López Murphy y Carrió para sellar una alianza. Entre ellas las opiniones de van der Kooy y Kirschbaum en cuanto a que la frustración del acuerdo despeja toda duda sobre la victoria de Cristina Kirchner, si es que había alguna.

En días pasados Clarín no nos había enterado de la trascendencia que tenían estas negociaciones.  Se ve que se percataron de eso ayer.

De los pollos de Mazorin a las papas de Moreno

Nuestro revival  ochentoso no se detiene con el kakismo. En una medida que recuerda a los famosos pollos de Mazorin que terminaron pudriéndose luego de que el gobierno de Alfonsín los importara por toneladas para controlar el precio interno, el sutil Secretario de Comercio kakista don Guillermo Moreno, digno émulo de su antecesor, piensa hacer lo propio para controlar el precio de las papas.

Antonini va por más, está vendiendo a don Hugo

Los lectores del blog no se van a sorprender de que el FBI esté escondiendo a Antonini Willson presuntamente amparado por el régimen de protección de testigos. Ya habíamos adelantado su afición por el canto.

El gobierno norteamericano está más interesado en las dotes artísticas del señor que hace las veces de chivo expiatorio del escándalo de tráfico de dinero en negro entre el gobierno venezolano y el argentino que en mandar al frente a sus críticos. La pregunta es qué entregarán don Hugo y don Néstor a cambio.

El virus argentino

Ya se, me van a decir que soy un masoquista, que al final soy el único que ve esos programas y que les estoy dando rating. Pero no puedo evitar observar estos fenómenos tan truchos que produce nuestro ambiente cultural (en sentido amplio) como son los “transgresores”, los “revisionistas” y los “valientes”, todos en versión souvenir para ser adquiridos como quién se compra ropa de marca top, es decir “tipo nada”.

El nuevo programa de Cuatro Cabezas que se estrenó anoche se llama “El Gen Argentino” y además de ser un embole absoluto es un desborde de nacionalismo fascista desde el mismo título. Quieren encontrar en la “argentinidad” un gen, algo así como el sucedáneo bolivariano de “ser nacional”, esa especie de “espíritu santo celeste y blanco” pero encarnado y reciclado para que pueda ser defendido por Página 12. Todo esto encima como sucesores de la revolución y la lucha de clases, lo cual hace particularmente idiota al proyecto.

A lo largo de 8 programas conducidos por un Mario Pergolini más desorientado que perro en cancha de bochas, se intentará dilucidar de entre una cantidad de personajes históricos y actuales de la Argentina quién representa al “gen de la nacionalidad” mediante la votación del público. Que es por supuesto el mismo público que ve CQC.

Cómo en el nacionalismo exacerbado ese “gen” o “ser” colectivo tiende a parecerse a los genes y seres que producen el espectáculo. La idea, como todo colectivismo, es demostrar que ellos son los mejores representantes del todo. Entonces arman un panel digno de su parcial parcialidad con intelectuales de la talla de Gonzalo Bonadeo y Felipe Pigna. Qué casualidad, parece que lo más nacional es lo más a la izquierda que se encuentra en el mercado. “Nosotros somos el todo” es lo que dicen todos los totalitarios por cierto.

Lo más absurdo de este juego es que el “gen” se vota. Si hay mayorías y minorías, permitiría suponer el uso moderado de las neuronas, entonces no hay todo ni hay “gen” sino solo preferencias parciales y momentáneas de un tipo de público en un horario determinado. Preferencias que pueden cambiar. Un juego es malo cuando no se puede jugar porque hasta carece de coherencia interna.

La llamada “educación patriótica” que construyó los “proceres” y la historia de ficción con grandes hombres y destinos nacionales produjo esta otra que es su hija adolescente como nueva forma de contaminación de las generaciones futuras. Confronta con la anterior pero en realidad la perpetúa con otros ídolos.

Todo esto es útil para tomarlo en cuenta en la discusión sobre medios tradicionales o la nueva forma de transmisión de información en Internet. Martín Varsavsky escribió algo sobre esta polémica hace poco. Se dice que Internet produce cualquier tipo de información y que hay cosas serias y otras que no lo son. Vasta ver “El gen argentino” para darse cuenta que los medios tradicionales tienen el mismo problema y que la diferencia entre unos y otros no es la seriedad y mucho, muchísimo menos la infalibilidad. Nada nos libra de tener que usar el criterio para elegir y descartar ni del riesgo de ser engañados.

Michetti necesita la plata ¿nosotros no?

“No hagamos ideología” empieza a tener un sentido. Si no se tiene una idea clara de cual es el problema de la relación del individuo contra el estado, se centra el problema en las necesidades de éste y se ignoran las de aquel. Grabriela Michetti en ese sentido defiende el aumento del ABL con ese argumento de la “necesidad” y agrega el argumento de las “distorciones” e “inequidades” de las que no habló en la campaña electoral cuando le pedíamos definiciones más claras.

El argumento es falso por dónde se lo mire. Porque si interesan “inequidades” se podrían solucionar bajando la alícuota a quienes se las quiera bajar. Pero la verdad es que lo que se quiere es recaudar más y la argumentación socialista es sólo una argucia.

Hubiera sido PRO que inauguraran la gestión con una verdadera medida de “nueva política” demostrando que cuando el estado se desboca ES EL ESTADO QUIÉN DEBE PAGAR.  Pero parece que los ñoquis y los inútiles otra vez zafarán de la situación a nuestra costa.

Grobocopatel: ganar dinero está bien

Por suerte no todos los empresarios se dejan correr con la culpa progre, porque como no vivimos del reparto sino de la producción, si no dejamos el resentimiento parasitario vestido de ética y reconocemos el valor moral del lucro vamos rumbo a la desaparición.

En cualquier país normal que un empresario de los importantes como Gustavo Grobocopatel diga “ganar dinero está bien” sería innecesario. Pero en la Argentina no es tan sencillo que ocurra. Prefieren vestirse con demagogia para no ser maltratados por una opinión pública demasiado acostumbrada a despotricar contra las ganancias particulares y a hacerle el juego así a las ganancias de las cajas políticas.

Una cosa es pensar y otra hacerse el vivo

Don Daniel que es Filmus y está convencido de ser una estrella rutilante del panorama político porteño de repente se vuelve guardián de nuestros bolsillos pero en un modo algo más rutinario es uno de los que usa nuestra guita para hacerse autobombo en función a su ex-aspiración a ser intendente.

Así es como consigue que muchos de los que piensan en el Paty y la Coca simpaticen con él ¡Devolvé la guita Daniel!