Drogas apaciguadoras, criminalidad psiquiátrica y control social

Este fin de semana discutimos otra vez el derecho que todos tenemos a consumir lo que tengamos ganas sin preguntarle a ningún funcionario nada al respecto.

El año pasado también habíamos tocado el tema a raíz de un debate en el programa de Grondona en uno de los post que mayor polémica causó. Ahí mismo hablé de la manipulación psiquiátrica con los niños a través de una llamada enfermedad, el llamado “déficit de atención” que no es otra cosa que el recurrente procedimiento psiquiátrico: La colocación de etiquetas para describir conductas “antisociales”, la posterior confusión entre una etiqueta y una causa, la búsqueda del correlato químico de la conducta antisocial etiquetada y la posterior aplicación de una droga tan psicoactiva como las prohibidas, pero en este caso obligatoria.

Esto nos permite ver que el estado que le pega en la mano a la población que quiera consumir drogas por si misma, a su vez esta dispuesto administrarlas contra la voluntad de los “pacientes” dependiendo de lo conveniente o inconveniente de la conducta.

Vean este video con palabras de Thomas Szasz que no es más que un chispazo del problema y de lo que se está haciendo con muchos chicos en la actualidad sin protestas a la vista.

23 thoughts on “Drogas apaciguadoras, criminalidad psiquiátrica y control social

  • July 30, 2007 at 3:00 am
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    Los últimos videos que pusiste José, el de Corea, el de Cuba y éste, salvando las diferencias, no hacen mas que demostrar la brutalidad del estado, qué para lograr sus objetivos, destruyen vidas, familias y principalmente, la libertad y los derechos individuales. Yo no soy ningún zurdo anti-yanki, pero si Argentina se alejó (y mucho) de Alberdi, Estados Unidos de está alejando, desgraciadamente, de Washington y Jefferson.

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  • July 30, 2007 at 4:01 am
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    Excelente post. No es más que una continuación de otros mecanismos a través de los cuales el Estado (es con mayuscula) busca rotular y separar a los individuos que no actuan como autómatas, como en su momento lo fue la lobotomia. Anecdoticamente esta operación que a mediados del siglo pasado hizo furor en los EEUU de la mano de un Dr. Freeman (que inclusive operó a la hermana del mismisimo JFK a los 23 años porque ‘se interesaba demasiado por el sexo opuesto’), en la Unión Soviética fue prohibida en el año 1950. Bueno, tenian muchas otras formas de lavado cerebral, pero no deja de ser un dato muy curioso.

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  • July 30, 2007 at 4:24 am
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    No va con mayúscula, es un sustantivo común.

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  • July 30, 2007 at 5:28 am
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    Es la otra cara de la moneda: el mismo principio que sustenta la prohibición del uso de tal sustancia, faculta al estado para obligarnos a usar tal otra. Incluso puede tratarse del mismo fármaco, a igual dósis e intervalo: crimen si es consumido sin permiso; obligación si lo prescribe un psiquiatra.
    La automedicación es un derecho básico abolido por el estado terapéutico; prácticamente no se registran precedentes de semejante abuso. Sin embargo, los paladines de los derechos humanos parecen olvidar que ningún derecho individual puede ser defendido sin el reconocimiento de la soberanía sobre el propio cuerpo.

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  • July 30, 2007 at 10:16 am
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    Tampoco hay que olvidar el Lobby de los laboratorios, o la gran inutilidad de las maestras de grado, que sobrepasadas en muchas ocasiones por sus alumnos, o por su inutilidad, o por su edad, prefieren derivar el problema al neurólogo o al psiquiatra, para que con una “Rita-Rita” solucionen, lo que quizás, sea un chico extremadamente inteligente que se aburre con los contenidos curriculares, razón por la que molesta (es común que los que hacen cursos de inglés, molesten en la hora de inglés por saber más de lo que se dicta en esa clase)

    Además, mientras más gente con lobotomías (sea quirúrgica o mediática), tendremos un país más ignorante, y más posibilidades tendrá la Señora de ganar en octubre y alternar el poder con su Real Consorte.

    Y con respecto a la libertad de consumo, estoy de acuerdo con que cada cual debe ser libre de meter en su cuerpo lo que y cuanto quiero (sea alcohol, cannabis, heroina o geniol), pero en la libertad, hay dos, y sí debería regularse las consecuencias de los actos a la hora de estar bajo el efecto de sustancias; podés drogarte, pero si robás, matás, chocás o atropellás bajo los efectos, sabiendo que esos efectos ocurren, la pena es mayor.

    Como dirían en Spiderman, “con un gran poder, viene una gran responsabilidad”, y cambiando “poder” por “libertad”, es la razón por la que mucha gente en este país quiere ser esclava de Menem o Kirchner, perpetuándolos en le poder, para no tener que hacerse cargo de las responsabilidades de sus actos.

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  • July 30, 2007 at 12:22 pm
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    Hace poco tiempo ví una película norteamericana que trataba sobre casos similares a los que ilustra el video. La madre de unos niños, además de perder la tenencia de los menores, fue enjuiciada por no cumplir con las recomendaciones médicas del psicólogo escolar. Recuerdo que el debate -acusación vrs. defensa- versó sobre los derechos de cada parte: el fiscal se arrogaba, en nombre del estado, la potestad de velar por el bienestar de los chicos; la defensa, por su parte, reinvindicaba lo que nosotros llamaríamos la patria potestad de la madre para decidir sobre el tratamiento. El juez decidió que los niños regresaran a su hogar con el compromiso materno de mantenerlo bajo vigilancia médica para que nos se repitieran los síntomas de alteración de conducta. Pero en definitiva no hubo una posición firme sobre el tema de fondo aunque, el sólo hecho de haber filmado y debatido sobre el asunto, muestra cierta preocupación de la sociedad norteamericana por la intromisión del estado en la vida individual de la gente.
    En el momento en que se votó la ley obligando al uso de los cinturones de seguridad al manejar vehículos, envié una carta a La Nación cuestionándola ya que entendía que la decisión sobre el uso era privativa de mi voluntad. Un lector respondió a mi carta diciendo que, si bien el que resultaría con consecuencias en un accidente sería yo y por lo tanto le parecía lógica mi postura, el estado intervenía porque a la postre deberían asistirme en un hospital público con el consiguiente gasto del erario general. La respuesta me pareció más que tonta, pero no seguí adelante la discuión ya que era como remar en el vacío.

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  • July 30, 2007 at 12:30 pm
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    Ricardo, es la gran justificación de todos los horrores que hace el estado. Que después deberá “pagar” el tratamiento. En este caso el “tratamiento” de una conducta “inadecuada”. Lo increíble es que la intervención está fundada en otra intervención y nadie ve nada raro en eso.

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  • July 30, 2007 at 1:05 pm
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    En este caso el estado prohibe las drogas que inducen el comportamiento que a algun funcionario no le gusta o decide que es malo pero autoriza y en algunos casos obliga a consumir drogas inducen comportamientos “socialmente” aceptados. En definitiva todo el tema de la drogadicción se basa en un gran problema etico y es quien mas que uno mismo y con que autoridad, con que parametros universales y objetivos puede decidir lo que es mejor para uno mismo. Obviamente esta posición (que entiendo es compartida por muchos en el blog) tiene un correlato ineludible que es la responsabilidad individual sobre los actos que uno DECIDE cometer, es decir todas las insensateces “garantistas” o conductismos fatales debido a la pertenencia a tal o cual “clase” social no tienen ninguna validez y se basan en las mismas ideas que justifican las prohibiciones al consumo de sustancias que por alguna razón (quizas objetivamente valedera , pero este no es el punto) no son del agrado de un funcionario

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  • July 30, 2007 at 1:06 pm
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    Jose, Ricardo …el gran problema son los mitos existenciales, dan por supuesto que ciertas prohibiciones lejos de ser disposiciones burocraticas son dados metafisicos…es mediante este sutil truco retorico y semantico con el que la gran mayoria de la masa lobotomizada apoya entusiastamente el recorte al ejercicio de sus derechos

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  • July 30, 2007 at 2:56 pm
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    Increible que el Estado obligue a una madre a “medicar” a su hijo, debería ser chocante hasta para los paladines de la intervención estatal. No encuentro ninguna razon objetivamente valederas para justificar la prohibición del consumo de sustancias…

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  • July 30, 2007 at 3:47 pm
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    Leandro, con tu último comentario me hiciste acordar de los letreros que están ubicados junto a las vías del ferrocarril puestos por los ingleses y mantenidos aún. Dicen: es prohibido transitar sobre las vías, en vez de está prohibido. Claro que en el idioma inglés el verbo to be significa, al mismo tiempo, ser o estar, pero no así en el español. ¿No será que los burócratas, al creerse iluminados por la Divina Providencia, confunden ambas acepciones?

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  • July 30, 2007 at 4:25 pm
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    Yo tuve el famoso Déficit de Atención cuando era chico y fuí víctima de el estado terapéutico, y la cosa era muy simple, en la escuela me aburria y era bastante inquieto sin embargo mi infancia fue un interminable deambular por consultorios psiquiatricos, psicólogos, psicopedagogos, etc y de tomar ritalin, tegretol y otras drogas “legales”, ademas de sufrir la humillación de ser etiquetado “hiperkinetico” o “anormal” cuando mi CI era bastante superior a de el promedio de mis compañeros.

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  • July 30, 2007 at 5:02 pm
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    Lo peligroso es admitir que se juzgue un acto delictivo en base a suposiciones o probabilidades. No hay límites para las arbitrariedades estatales cuando el objetivo es prevenir un mal. Los males, por el contrario, tienden a multiplicarse, dando a lugar a nuevas intervenciones.
    Hoy no se penaliza tanto la imprudencia de haber provocado un accidente bajo los efectos de tal o cual droga, como la detección de esa droga en algún fluido corporal (o en algún bolsillo). Es más: delinquir drogado puede ser considerado un atenuante, si el condenado se declara enfermo mental (“adicto”).
    Un conductor somnoliento podría ser más peligroso que uno estimulado con fármacos ilegales. En cualquier caso, nada es más peligroso que un estado sin frenos.

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  • July 30, 2007 at 5:27 pm
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    Otro ejemplo: recientemente Marcelo fue intervenido por un prestigioso cirujano que afortunadamente opera bajo los efectos del alcohol. En abstinencia, el hombre suda, se inquieta y sus manos tiemblan; bajo efectos de cierta cantidad de alcohol, el hombre opera y con éxito. No tiene quejas de sus pacientes. Marcelo está sano y salvo. No hay crímen.

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  • July 30, 2007 at 10:15 pm
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    Quiero creer que se están refiriendo a la libertad de los mayores de edad porque si se trata de menores me parece que están errando fiero.

    Algunos puntos de vista parecerían convalidar la actitud de los Testigos de Jehová cuando se niegan a vacunar a un hijo o su negativa a que le trasfundan sangre por causa de sus ideas religiosas.

    ¿Dónde está el límite entre el bien y el mal? Están cayendo en un liberalismo ácrata que justifica cualquier comportamiento en base a que se sea responsable de los actos que uno co- mete.

    Creo que tiene que haber un estado que garantice seguridad, justicia, educación, salud y libertad.

    Obviamente, no es el que tenemos en Argentina.

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  • July 30, 2007 at 11:14 pm
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    Pepe: los médicos conmigo también le erraron fiero, en ningún momento mi vida hubiese estado en riesgo de no seguir con esos tratamientos como en el caso de los Testigos, que es un caso extremo y tampoco mi conducta ponía en riesgo la vida o integridad de terceros, ningún niño con déficit de atención representa un riesgo para terceros o para si mismo.

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  • July 30, 2007 at 11:31 pm
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    Pepe, estamos hablando de un estado que transforma las malas conductas en enfermedades y estigmatiza. Nada que ver con los testigos de jehová que niegan tratamientos para no ofender a Dios. Esto es lo contrario. Dios acá es el psiquiatra y el que no le responde pierde.

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  • July 31, 2007 at 12:58 am
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    Yo tuve problemas también cuando era niño, no era mala conducta el problema sino que no prestaba atención, no le daba bola a nadie. Cuando tenía 11 años, mi maestra llamó a mis padres y les dijo que yo debía ir a una escuela especial porque “el niño no se inserta en el grupo” dijo. Me enviaron al a un gabinete de psicólogos y me dieron unos medicamentos que no recuerdo el nombre. No era popular en la escuela, todos mis amigos estaban fuera de la escuela, dentro de ella no tenía amigos, pero si tenía en el barrio. Cuando le dijeron a mis padres que debían analizarme ellos no se lo creyeron. Me cambiaron de escuela y todo siguió normalmente. Yo hacía mi vida, era muy individualista, siempre lo he sido y lo he sabido, escuchaba frases como: Roark no participa, Roark no se integra. Me hacían preguntas y les contestaba a Ud que le importa o me importa un bledo lo que Ud piensa. No obstante he sentido culpa por eso porque cometí el error de creer los que otros me decían, pero con el tiempo el sentimiento de culpa se esfumó cuando me di cuenta que era absolutamente normal, que mi intelecto era superior al de mis pares. Cuando era adolescente me pasaba largas horas leyendo, cuando otros de mi edad se divertían. Noté que la lectura era un refugio, me daba paz y la música también, eran perfectos para evadir una conversación. Nunca acepté los convencionalismos sociales, me causaban repugnancia. Ha sido por eso que me han marginado, pero yo ciertamente lo deseo así, sigo siendo el individualista antisocial. Lo que sucedió es que mis maestros, mis compañeros y mis familiares quisieron controlar mi vida.

    Ahora lo tengo claro. Cuando lei “El Manantial” de Ayn Rand me fascinó el personaje principal: “Howard Roark” por eso uso su nombre en este blog. Con la lectura de ese libro me sentí revindicado. La enfermedad está en la sociedad no en el individuo. Y para mayor satisfacción les cuento que mis maestras de la escuela primaria, quienes decía que yo era “el ogro”, están en la desgracia: la de 2ª grado es prostituta, la de 4º es de esas adivinas que tiran cartas para adivinar el futuro, “futuristas” como se dicen ahora, la de 5º se suicidó y la de 6º quien llamó a mis padres para expulsarme de la escuela está en un asilo abandonada por sus familiares y es una de las madres de la plaza de mayo.

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  • July 31, 2007 at 6:46 am
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    Pepe, los Testigos de Jehová sacaron una… no sé qué, ley, regla o su Dios sabrá qué. Ahora pueden RECIBIR sangre u órganos, pero no pueden DONARLOS. Ese es el espíritu de las sectas.

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  • July 31, 2007 at 1:29 pm
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    Ok Roark, ya te mandé un mail.

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