A través de Luces y sombras conocí este documental sobre Corea del Norte no apto para pacifistas que aman a los dictadores violentos ni para continuadores del cambio. He aquí el mundo mejor por el que luchaban los amigos de la señora:

Capítulo 1:

Capítulo 2:

Capítulo 3:

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9 Responses

  1. Ese infierno comunista es al que aspiraba la “juventud maravillosa” y los que “querìan cambiar el mundo”, a los que Krishtina pertenecìa.
    Gracias a Dios no lo lograron y està clarìsimo (salvo para unos cuantos ignorantes) que con el actuar de ellos en el poder en nuestros dìas, siguen creyendo en ese paraìso de la miseria humana.
    Escuchàndo hablar a cualquiera de la pareja reinante, o a los adlàteres del règimen K, con el absolutismo y la prepotencia que enarbolan siempre, quièn duda de que sòlo los restos de repùblica que estàn en piè les impide llegar a ser la Corea del Norte Sudamericana? Quien crea que ellos no sueñan realmente en algo asì, està viendo otro canal.
    Cuesta creer lo poco que se difunden documentos de lo que fuè la cortina de hierro y asesinos al poder como Castro o el chiflado de Norcorea.
    Josè, habrìa que proponerles la idea de que lo hagan en los noticieros nuestros, pero claro, los chicos de A Dos Bofes, Mònika o Andy no estàn para èso.

  2. Primera regla que hay que memorizar al entrar a Norcorea: “El lider nunca se equivoca”, me hace acordar a alguien !

  3. La obsesión del Lider coreano por ocupar todos los espacios de los periódicos del régimen, me recuerda la del Sr. K que quiere estar todos los días en las portadas de los diarios y se enfurece cuando, por caso, Macri lo desplazó por varios días de ellas.

  4. La negación de la realidad, la interpretación de las malas noticias como una conspiración contra el líder, la presentación de los fracasos como triunfos. Es cosa de todos los días y el kirchnerismo entre nosotros representa eso. Cuba es calcado, aunque menos marcial. El totalitarismo es igual en todos lados.

  5. cualquier semejanza con 1984 de Orwell no es pura concidencia. En vez del Gran Hermano pronto nos controlará el Gran Pingüino si lo dejamos, insisto, miren como terminaron los Ceaucescu.

  6. Casi, casi que lo prefiero a este vomito tibio pero persistente, que se mete hasta los huesos.Es mucho más claro cuando ves este tipo de situaciones, percibir que el error es como una bola de nieve que comienza con ciertas apariencias de bienestar y luego se transforma y ofrece su verdadero rostro.

  7. José: Yo estuve en la Rusia comunista en 1988 y estos videos me han vuelto a la memoria muchas de los recuerdos de ese viaje. En Moscú nos alojábamos en el hotel Gagarin -sobre la plaza del mismo nombre en honor al primer astronauta soviético-. Todas las llaves estaban confiscadas y nadie podía salir del hotel sin dejásela a una señora vestida con uniforme que, en cada piso, cancelaba la entrada a los ascensores hasta no recibir la llave. No podíamos circular libremente por todo el hotel, sino que teníamos zonas restringidas. Eso si, donde podíamos concurrir, había que pagar en dólares norteamericanos. Por semana nos daban dos jaboncitos minúsculos y cuándo volvimos a solicitarlos porque no nos alcanzaban, se disgustaron diciendo que nos bañábamos mucho (sic) Menos mal que nosotros nos hab´+iamos aprovisionado en Frankfurt.
    Tuvimos un guia cubano que estaba casado con la hija de un jerarca según él mismo nos dijo. Y ese casamiento le había traído bienestar porque sólo los hijos de los jerárcas podían recibir regalos en dinero. El nos contaba con grandilocuencia los beneficios que significaba ser alguien dentro de la dirigencia política.
    Este hombre no nos dejaba ni un segundo, parecía nuestra sombra. Para que no comprendiera nuestros comentarios, los hacíamos hablando al vesre o directamente en lunfardo. Lo veíamos extrañado porque no podía adivinar nuestra parla. Tampoco podíamos recorrer libremente Moscú ni sacar fotos donde quisiéramos. Yo tuve un problema porque me llevaron a ver el entrenamiento del Dinámo, el club de fútbol, y quise hacer unas tomas. Casi me sacan la cámara me dieron una admonición en ruso, por lo que sólo entendí, por los gestos, que me reprendían
    No te cuento la odisea que fue pasar por la aduana al entrar y al salir. Más que controles fueron vejaciones.
    En esos días había aterrizado subrepticiamente una avioneta alemana en plena Plaza Roja. Cada extranjero era un potencial espía, a cada rato nos pedían documentos y como había solo un restaurante al que podíamos concurrir, teníamos que presentarlos al hacer la reserva.
    Igual que se ve en los videos, la falsedad de la historia llegaba al colmo: en el Museo de Ciencias y Técnica (unas 6 o 7 hectáreas) se ignoraba olimpicamente a Eisten nombrándose como padre de la era nuclear a Mikowski. En fin te usaría todo el blog si tuviera que contar lo que fue ese viaje. La gente toda de gris, en silencio, caminando por las calles como mareas humanas. Tanto fue el acoso que sufrimos que mi viaje continuaba hacia Leningrado (San Petesburgo) y decidimos obviarlo y seguir hacia Hungría que, no obstante estar aún dentro de la cortina de hierro, suponíamos que sería mejor, tal como lo comprobamos después.
    Lo que muestran los videos es una pálida muestra de lo que ha de ser sentirlo en carne propia. Y pensar que algunos hablan de ese “paraíso” y se embelesan añorando conducirnos a él.

  8. Muy buena referencia Ricardo. En Cuba pasa algo parecido aunque al turista lo dejan más suelto porque es una fuente de ingresos para el estado.

  9. Una tía mía estuvo en Rusia por el año 92-93 y más alla de que aunque ya no era mas URSS igual tuvo controles de todo tipo muy rigidos mas bien en lo que hacia a la entrada y salida del pais.

    Lo que me conto fue que un momento pregunto si en la epoca de la URSS había indigentes y le contestaron “en verano si, en invierno no”…

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