Más Ayn Rand, para que la entienda hasta Tenembaum y la Revista XXIII

12 thoughts on “Más Ayn Rand, para que la entienda hasta Tenembaum y la Revista XXIII

  • June 30, 2007 at 2:18 pm
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    Dudo que las dos entidades mencionadas se interesen por entender a doña Alissa, ya que su negocio pasa por vender ideologia filo totalitaria.
    En todo caso si su público la entendiera, se quedarían sin negocio.

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  • June 30, 2007 at 2:20 pm
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    Klaus, hombre de poca fe!

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  • June 30, 2007 at 9:17 pm
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    Sería bueno traducirle el discurso. Algún voluntario en el grupo bienvenido.

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  • June 30, 2007 at 10:02 pm
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    Amigo Howard, ya tienen traducido el libro La Virtud del Egoismo y ni siquiera se molestaron ir a Cupside para comprarlo y menos aùn leerlo. NO es un problema de idioma sino de necedad

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  • June 30, 2007 at 11:32 pm
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    No es mi caso Leandro. He leido todos los libros de Ayn Rand. La virtud del Egoísmo ha sido el último de ellos y me ha parecido fantástico, muy fuerte, muy profundo. He sentido mucha emoción leyendo a Ayn Rand. Ella no es de este mundo, cada vez la amo más. No hay nadie que la haya superado. Me apena mucho cuando veo gente leyendo la biblia o esos libritos de escritores estrella, pero no leen La Rebelión de Atlas o El Manantial. Cuando se ha leído estos libros, todos los demás parecen poca cosa, incluso las sagradas escrituras parecen mediocres, aburridas y estúpidas; como si hubiesen sido escritos para la gilada. En los ranking de ventas de libros los mencionados no aparecen nunca.

    Lo que me gustaría es traducir el video, agregándole un subtitulado o mejor una voz, pero a Ayn Rand debemos hacerles nosotros propaganda. Yo al menos lo haré, y pronto crearé un sitio web para rendirle tributo, exponer sus obras filosóficas, su pensamiento, y por su puesto un segmento de comentarios.
    Por supuesto no olvido a Hayek, Von Mises, Jefferson, que son mis maestros.

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  • July 1, 2007 at 10:50 am
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    Y a Bastiat., el francés “proto austríaco”… “La Ley” es un escrito de claridad impresionante.

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  • July 1, 2007 at 6:08 pm
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    Dicen que el objetivismo de Rand es copiado en cierta manera del pensar filosófico de Bastiat, que opina la muchachada ?.

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  • July 1, 2007 at 6:17 pm
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    Pertenecen ambos a la misma tradición individualista, no veo dónde está la copia. Se le han adjudicado varios “originales” a Ayn Rand.

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  • July 1, 2007 at 7:53 pm
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    Entre nosotros siempre fue bien considerado aquel que tiene buenas ideas sobre como repartir el fruto del esfuerzo ajeno.

    Debe tener algo que ver con nuestra confusa cultura del trabajo y el esfuerzo, y la legitimidad en la apropiación de sus frutos.

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  • July 2, 2007 at 12:42 am
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    Roark, no creo que sea un best seller, pero la rebelión de atlas y el manantial se vendieron muchisimo (la edicion de el grito sagrado), vi mas de una vez gente leyendolos en el subte. Tienen bastante llegada en los jovenes. ]Personalmente cuando tengo que hacer un regalo, trato de regalar unicamente libros de ayn rand (gracias que existen las ediciones pocket!)y por lo general la persona que lo lee se lo recomienda a sus conocidos. No voy a “evangelizar” a la argentina, pero el fenomeno multiplicador ayuda bastante.

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  • July 2, 2007 at 10:24 am
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    José, ¿qué sabés del episodio en que ella prestó su testimonio ante el comité de actividades antinorteamericanas?.

    Creo que se les fueron un poco la mano con la caza de brujas que lanzaron el senador Joseph McCarthy y su grupo de alcahuetes y acusadores compulsivos al punto de imitar las mismas prácticas del sistema de terror que implementaron los comunistas soviéticos.

    Saludos

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  • July 2, 2007 at 10:49 am
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    Ayn Rand tenía un newsletter donde mostraba los contenidos de propaganda socialista en los guiones de Hollywood. Sus conclusiones eran ciertas y las demostraba, el ambiente intelectual de la época seguía enamorado de la Unión Soviética. De ahí a que haya que hacer un comité y perseguir a los que pensaban mal, eso es algo que no era responsabilidad de Ayn Rand que veía en el país al que había elegido para refugiarse como crecía la simpatía por el país del que había huido. Ella hacía lo que tenía que hacer: discutir.

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