Tienda Inglesa es una cadena importante de supermercados de Uruguay. A sus directivos se les ocurrió sumar un servicio inmobiliario a los clientes. Quien quiera vender o alquilar su casa o departamento podrá anunciarlo en la página web de Tienda Inglesa y en caso de concretar la operación, en lugar de pagar un 3% de comisión que es lo habitual, el porcentaje que se reducirá a 2 puntos. Con un beneficio adicional. El monto podrá ser utilizado en su totalidad para adquirir productos en los supermercados de la cadena.

Consumidores contentos, supermercados contentos, una idea inteligente.

Pero claro, esto de que las partes estén felices en el tipo de sociedades en que vivimos no es suficiente. Hay quienes se quedan sin su nicho, que se sostenía en la dificultad de los clientes de comunicarse por si mismos y en la intervención del estado a su favor. Las empresas inmobiliarias pusieron el grito en el cielo, o mejor dicho en el gobierno, en nombre de muchas cosas, pero sobre todo de una: ¿cómo nos quitan a nosotros el queso?

La ética se usa en estos casos también aunque parezca increíble. En nombre de ella se amenaza con acudir al estado para obligar al competidor a cumplir una serie de requisitos que el gobierno ha ido imponiendo, sin ninguna utilidad para el bien común, para asegurarle a los inmobiliarios que nuevos competidores no aparecieran así no más. Leyes que no previenen contra la aparición de supermercados que utilizan internet, sino que impiden que otros ingresen al negocio del modo tradicional, que según ellos es el correcto.

Sólo con ingenio Tienda Inglesa pensó en una forma de vender sus productos que transformara en gratis algo que era caro y se sostenía nada más que en las dificultades de los clientes. Hasta acá que algunos se hubieran organizado para aprovechar esa dificultad y resolverla, estaba muy bien ¿pero cuál es el estándar por el cual creen tener derecho a que ese problema dure para siempre porque es el modo en que han decidido vivir?

Y ojalá éste fuera un caso aislado, en realidad es casi la regla bajo la cual nos vemos compelidos a adquirir determinadas cosas o prohibidos de acceder a otras en beneficio de terceros que tienen acceso al poder. Muchas veces invocando teorías económicas que nada más son formas de justificar el robo.

Los inmobiliarios unidos prometieron “medidas agresivas” como las que Tienda Inglesa tomó con ellos. Fíjense que parecidos a nuestro presidente y a todo aquél que se maneja con agresiones. Antes de empezar le atribuyen al otro gratuitamente una actitud agresiva que no tiene para hacer aparecer su acción como una respuesta. Las medidas agresivas no la tomarán los inmobiliarios por si mismos, no hace falta, para eso ya se ha inventado una organización especialista que se llama gobierno. Y la verdad es que si el sector quisiera responder “con las mismas armas” lo que deberían hacer los comisionistas en Uruguay es poner un supermercado. Algo contra lo cual Tienda Inglesa no reaccionaría, pero ellos no harán. Lo único que quieren es un statu quo legalizado, sostenido en el uso de la fuerza pública.

Fuente: Diario Correo de Punta del Este

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4 Responses

  1. En un libro de unos 20 años atrás cuyo autor es Jorge Bustamante titulado “La República corporativa”

    y que es una implacable radiografia de la progresiva construcción corporativa que terminó con los sueños de una sana prosperidad Argentina, hay un párrafo imperdible sobre el cáncer que corroía y aún sigue corroyendo al país:

    “Lo que cada ciudadano quiere, está trabado por la acción de los demás, y lo que finalmente resulta, es lo que nadie quiere”.

  2. Disculpen la longitud del comentario pero esto me parece central para entender de que se trata casi todo lo que discutimos en el blog….

    Aca hay una prueba de un topico que debatimos muy ampliamente aca en una oportunidad y que era la inexistencia de monopolios naturales…los monopolios u oligopolios solo pueden existir al amparo de regulaciones, privilegios y medidas llevadas a cabo por el gobierno para satisfacer a una facción (obviamente a cambio de favores y recompensas para lo que asi lo hacen posible).
    Esta gente haria bien en leer un pequeñito libro de Peter Drucker (el unico pensador que dijo cosas utiles para la dirección de empresas, el resto solo enseña a como adaptarse al sistema etico de saqueo) que se llama “La innovación y el empresario innovador “. Si hubiesen digerido las ideas de ese libro y las de un famoso articulo de Teodoro Levitt denominado “La Miopia del Marketing” toda esta moralina que se traduce en “empresas” a la defensiva (tal como Jose decia la semana pasada de Microsoft) buscando al gran Chapulin Colorado (el color viene al caso) para que los defienda , hablo del gobierno, se hubiese evitado y nosotros como consumidores tendriamos productos buenos y baratos…ergo habria más recursos disponibles para invertirlos en la solución de otros problemas.

    Imaginen si los fabricantes de latigos hubiesen reaccionado igual (y conseguido el amparo gubernamental) ante la aparición del automovil???.

    El tema no es ajeno a nuestra realidad, nosotros hoy con el tipo de cambio “alto” estamos viviendo exactaente lo mismo, nos obligan a utilizar una moneda que ellos mismos se encargan de desvalorizar para que no podamos comprar productos mas baratos fabricados fuera de nuestras fronteras, de manera tal de favorecer a un grupo de prebendarios que no quieren invertir en igualar la productividad que otros han alcanzado…¿quien paga? nosotros…

    El fondo es el mismo lo que cambian a veces es el método, algunas veces son mas sutiles otras ves no tanto pero la escala de valores y la etica utilizada es exactamente la misma…los “consumidores” no tienen libertad para elegir como, cuando y donde proveerse de bienes y servicios, o en el caso de los servicios que presta el estado abstenerse a consumirlos, y el costo de esta prohibición reacaera obviaemnte sobre ellos mismos que de esta manera ven violada su propiedad …insisto miremos los valores que hay detras de cada “propeusta” por que la sociedad que construiremos necesariamente se hará a imagen y semejanza de los valores imperantes…

  3. ¿Por qué nos asombramos del pedido de protección gubernamental que hacen las inmobiliarias uruguayas, cuando aquí, en Buenos Aires para no ir más lejos, el mismo escudo contra toda competencia, tienen los propietarios de automóviles con taxímetro?

    Es un disparate que el estado municipal haya cerrado la entrega de licencias bajo el argumento de que tiene que regular la cantidad de vehículos que circulan por la ciudad.

    ¿Por qué no regula también la cantidad de kioscos, panaderías o almacenes?

    Como dice Leandro, al amparo de las regulaciones nacen los negocios. Piénsese en el valor de mercado que tiene una licencia de taxi por el sólo hecho de que el Gobierno de la Ciudad, hubiera clausurado su otorgamiento.

    En casi toda latinoamérica, los “empresarios” no quieren ni oir la palabra competencia, mientras el único perjudicado, el pueblo, sigue votando por aquellos que prometen aún más regulaciones.

    Mientras persista esta paradoja, habremos predicado en el desierto.

  4. Totalmente de acuerdo con el comentario de Ricardo. El desafío consiste en desenmarañar esta madeja en que el perjudicado (el pueblo) en nombre de la justicia social reclama mas control y estatismo

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