Pese a que la señora que se fue a Ginebra a conocer una vida mejor ve como un triunfo que las estadísticas de su INDEC para la Victoria muestre una reducción en el trabajo llamado en negro, los guarismos sobre esto son enormes. El nivel de irresponsabilidad es tan alto, que festejan números manejados en los que se muestra un cambio ínfimo en las cifras respecto del total en el período de un año. Y encima son cambios en los que ya ni podemos confiar.

¿Y qué quieren decir estas cifras? Tantas veces hemos escuchado decir que el problema de “los noventa” fue el de la “exclusión” desde los que piden mayor estado todo el tiempo que no podemos ver el verdadero problema ¿Quién excluye? El mercado contrata a ese 41,6%  de empleados del total de los asalariados que no están registrados para el pago de impuestos al trabajo. Sin ninguna regulación, sin garantías y sin protección del sistema “blanco” el mercado está abierto al intercambio de servicios y bienes sin ningún tipo de distinción.

El estado es distinto al mercado. Tiene requisitos, exige pagos especiales a cambio de nada. Está lleno de protectores, pero son unos protectores muy particulares porque ni son gratuitos, son muy caros, ni son voluntarios. Quienes quedan fuera del mercado son los que no quieren estar dentro del mercado. Quienes quedan fuera del estado son los que el estado quiere que no estén.

La economía se sale del blanco para sobrevivir. Hasta se sale del blanco para pagar impuestos, aunque parezca increíble. Porque si los impuestos se pagaran tal como están contemplados el país hubiera desaparecido, porque tendría que haberse entregado al sector público el 98 por ciento de las utilidades privadas. Ni los ladrones podrían existir si se recaudara todo lo que el estado pretende recaudar; menos que menos el ladrón blanco que es el propio estado.

No es gratis estar en negro, de ninguno de los lados de la relación laboral. Si ese costo se paga es porque el costo de incluirse es un lujo para la clase media acomodada. Y ni siquiera es un lujo que se de nadie al cien por ciento. El estado mismo contrata en negro, porque debería transferir al sistema de inseguridad social recursos con los que no cuenta.

Pienso siempre en los vendedores ambulantes. No es que están fuera del sistema, es que el sistema ni siquiera los contempla. ¿Alguien cree que esas personas pueden presentar una declaración jurada?

Modelo alternativo, por si alguien se pone a pensar en el sector político, significa romper la truchería y empezar a hablar en serio de por qué tantos argentinos huyen despavoridos de su propio país mientras se festeja la semana que viene el día de la banderita. Los mismos argentinos cuyos abuelos vinieron a poblar el país con reglas de juego que ni les prometían nada, ni les cobraban nada que es el principal problema. Lo demás es verso.

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4 Responses

  1. El trabajo en negro es una genuina protesta social contra un estado (en realidad una minoría voraz y parasitaria)

    que quiere vivir por sobre las posibilidades de la población obligada a sostenerlo.

  2. Siempre me llamó la atención el como hacian para medir el trabajo en negro con una precisión de dos decimales si precisamente por estar en negro no figura en ningún lado….curioso no?

    Las impresionantes estimaciones del trabajo en negro nos indican varias cosas:

    * Que la gente no esta dispuesta a pagar el costo de blanquearse por que el beneficio recibido no lo compensa (ver la calidad de la salud publica, educación y el monto de las jubilaciones)

    * Que la productividad del trabajador argentino no alcanza para financiar los servicios que “supuestamente” los ciudadanos requieren…ergo ……(les dejo a ustedes la continuación)

    * Que la gente puede vivir sin que el gobierno se entrometa en su vida privada

    * Que la desidia del gobierno para resolver este tema se explica por dos razones, la primera es por que él tambíen aprovecha este mecanismo para bajar costos. Y la segunda y fundamental es que de esta forma, al igual que en los regimenes totalitarios (de cualquier color y ubicación euclideana), la gran mayoria se encuentra al margen de la “ley” (en realidad caprichos formalizados legalmente que no guardan ninguna relación con las legítimas funciones del gobierno) ergo son suceptibles a ser acusados, encarcelados, sobornados y extorsionados …es decir aca esta el gran juego del poder, el de crear las prohibiciones para cobrar las excepciones y de esta forma convertir decisiones de caracter estrictamente economico en decisiones politicas en donde lo que vale es la imposición de la voluntad, capricho y convenniencia del mas fuerte (obviamente el gobierno)

  3. Quisiera aclarar el punto sobre la productividad del trabajador argentino…si , tal como aclara Jose, las empresas pagaran todos los impuestos (incluidos los de “seguridad” social) estas serian inviables, ergo su productividad no alcanza para financiar semejante sistema de reparto. Para aumentar la produtividad hay que invertir más capital por trabajador, y este capital aparecerá cuando esten dadas las condiciones minimas que garanticen el derecho de propiedad y la libertad de los propietarios de ese capital (los inversores)…garantizar este entorno amigable a la inversión es la legítima función del gobierno y no la de garantizar un “bienestar” economico.

    Lo peor de todo es que la evidencia, despues de 70 años de aplicación de este disparate populista inspirado en otro resentido cuyo nombre tambíen comenzaba con K, Keynes, demuestra lo errado de todo este tipo de esquema de expropiación masiva, no solo desde el punto de vista moral sino tambíen desde el punto de vista práctico …pero como estamos condenados a tropezarnos siempre con la misma piedra la gran mayoria sigue insistiendo ir por este camino…un camino que lejos de crear igualddad de acceso a los servicios crea una desigualdad de escape, solo pueden recibir la educación, la salud y la jubilación que realmente desean aquellos que pueden pagar dos veces por lo mismo (la primera de forma compulsiva y a cambio de nada y la segunda para adquirir esos servicios en el mercado), y esa gente no es precisaemnte la que pertenece a las clases bajas que son los supuestos destinatarios de tanta generosidad y desprendimiento altruista de nuestros polticos, sino todo lo contrario

  4. Muchachos, ¿Quién excluye en la Argentina? EL ESTADO, a través de la legislación laboral.

    Les hago una pregunta a todos ustedes: dado que se anda diciendo que el mercado laboral argentino es cada vez más exigente, ¿Será que la legislación laboral que supimos conseguir hace que las empresas no quieran contratar más trabajadores de los que tienen? ¿Existirán en los países con legislación laboral flexible los llamados “test psicológicos” al momento de querer entrar en una empresa?

    Ah, gente, si alguna vez van a algún local de la editorial La Ley y piden el Compendio de la Legislación del Trabajo y la Seguridad Social, se sorprenderán del tamaño de semejante compilado.

    Desde ya les adelanto una cosa: Es la legislación laboral inflexible, estúpido.

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