Volvieron los desayunos. El de esta mañana fue con Domingo Cavallo. Habló mucho de China y la relación entre la economía de ese país y la norteamericana. Pero también se refirió y mucho a la situación doméstica.

Resumiendo dijo que por la experiencia de la década del 80 de stagflación (recesión e inflación al mismo tiempo) el mundo había aprendido las consecuencias de utilizar políticas keynesianas más allá inclusive de los contextos keynesianos, es decir, capacidad económica instalada y ociosa. En las décadas posteriores a la década del 30 hasta la del setenta segun su óptica se abusó de esas políticas,  y se las convirtió en una estrategia de industrialización cuyo fracaso se vio sobre todo en la década del 80 donde inflación (la receta para “activar la economía”) y recesión (lo que la inflación se supone que curaría) empezaron a convivir después de haberse destruido los sistemas de precios y haberse alterado los incentivos a la inversión productiva.

Argentina, a diferencia del resto del mundo y en particular de Brasil, volvió a la década del setenta como un país que no aprendió ninguna lección y está practicando esas recetas cuyas incongruencias y problemas se están viendo. Sobre todo los desastres por la falta de inversión en infraestructura que se cae a pedazos al haberse estatizado la inversión desde el 2002. En consecuencia, lo que ocurrirá es nuevamente la convivencia entre inflación y estancamiento que vimos en los ochenta.

Le pregunté si podía recordarnos todas las objeciones que le haya hecho en aquella época a las políticas de los noventa y las privatizaciones el entonces gobernador Kirchner. Me contestó que no solo no había objeciones de su parte sino que siempre fue uno de sus apoyos políticos y eso se materializó en el Congreso con la privatización de YPF. Lo recuerda si como un gobernador prolijo en sus cuentas, aunque no podía asegurar si eso era producto por ejemplo de pagar salarios básicos ínfimos y evadir obligaciones previsionales como ocurre hoy en Santa Cruz.

No ve nadie que presente un modelo alternativo por el momento y cree que Kirchner será reelecto y soportará él mismo las consecuencias de sus políticas. La pregunta es qué seguirá después de que sus propios aliados cocinen al kakismo.

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14 Responses

  1. Cavallo….me suena, ¿no es uno medio peladito, parecido al Tío Lucas de la familia Addams, el que estatizó al deuda privada y no supo que corchos hacer en el 2001?

  2. No Jeremy, lo confunde con otras personas.
    Quien estatizó la deuda privada fue, en los ’80 González del Solar, y en el 2002 Duhalde. Y el que no supo que corchos hacer en el 2001 fue toda la Alianza.

  3. Es cierto lo que dice Mingo, nadie propone salir del populismo estatista e intervencionista que nos ahoga desde hace 70 años. Algunos populistas camaleonizados como portadores de la solución predican seguir alimentando al Leviatan (con impuestos se entiende) para hacerlo trabajar en forma efciente (la supuesta oposición por derecha) y otros para gastar y despilfarrar los “recursos”, en realidad el botin) en forma honesta (la supuesta oposición por izquierda)..pero nadie dice que es el Leviatan la fuente de todos los problemas y que lo mejor que podriamos es hacer es dejarlo morir de inanición y recuperar para los individuos el control de sus vidas en educación, salud, vejez, etc. etc….solo en aquellos bienes que el mercado todavia no ha sabido como valorar y transar en forma eficaz debemos tolerar algun Leviatancito y me refiero concretamente a la defensa frente a la agresión de otro estado o de otros individuos y la adminsitración del sistema para la provisión de justicia…del resto nada tienen que opinar unos burocratas autoporclamados omniscientes y poseedores de una escala de valores absoluta y universal que se arrojan la facultad de imponérsela compulsivamente al resto…esta es la raiz de todos nuestros problemas ,no se engañen con pavadas, hasta que no consigamos esto estaremos condenados a vivir en este mamarracho

  4. Leandro:
    El Leviatán no es un monstruo impersonal.

    Son miles de parasitos que se nutren del presupuesto público y que van a resistir con uñas y dientes, que los desprendan de la teta.

    Eso supone que no va a ser un cambio pacífico.

  5. En un país serio Cavallo tendría que estar preso y no dando “charlas”.
    Que especial hay que ser, para que después del descalabro que origino como funcionario todavía tenga el tupe de seguir hablando en público.

  6. Che anonima, en un pais serio cualquiera puede decir lo que se le canta.
    Y en el mismo pais (el serio) Nestor Kometa esta sopre. SO – PRE , entendes ?

  7. Coincido con Leandro, lo dicho por Cavallo es cierto, y ademas no existen verdaderas opciones para salir del estatismo, quiza la unica esperanza podria ser Lopez Murphy pero no tiene chances para llegar alto, al menos por ahora.
    Lo unico que espero es que pronto se desmorone este proyecto kakista y sea reemplazado por un modelo mas coherente sin necesidad de necesitar a ese Leviatan que se menciono anteriormente.

  8. Desechemos los argumentos “ad hominem”. Lo que dice Cavallo es cierto, con independencia de quién sea, o qué haya hecho o dejado de hacer.
    Por otra parte, muchas veces se olvida que la responsabilidad del manejo de la economía no recae exclusivamente en el ministerio de economía. El presupuesto, depende o debería depender del Congreso; el gasto público provincial, depende de las provincias; las tasas impositivas, exclusivamente del Congreso (arts. 4, 17, 52, 75, inciso 1, 99, inciso 3 de la Constitución), y la Alianza, con su proclamado propósito de hacer efectivo el principio de “equidad tributaria” produjo un “impuestazo” al comienzo de su gestión, antes de Cavallo, incrementando las alícuotas del impuesto a las ganancias.
    Cuando le tocó a Cavallo actuar, las alternativas no eran muchas:
    * el déficit fiscal estaba disparado;
    * la devaluación del real había erosionado la competitividad argentina;
    * devaluar y defaultear habría conducido al infierno del año 2002; además, era políticamente imposible: sólo a los progresistas y duhaldistas peronistas se les permite hambrear a la población, y echar la culpa a Menem;
    * reducir los costos de los bienes transables no era fácil ni legal o constitucionalmente posibole (cargas sociales e impuestos al trabajo, tributos provinciales y municipales);
    * las tímidas reducciones de salarios nominales del sector público fueron declaradas inconstitucionales (por supuesto, después a los progresistas no les importó la mucho mayor reducción de salarios reales posteriores a la devaluación);
    * el dólar, al que estábamos ligados, atravesó durante la convertibilidad un período de gran valorización respecto de las divisas europeas, a diferencia del momento actual;
    * los precios de los “commodities” eran bajos;
    * los medios de prensa y la oposición eran activamente opositores, en contraste con el presente; la autoridad presidencial estaba totalmente erosionada;
    * De la Rúa tenía la oposición de toda la Alianza, de su propio partido, y del peronismo;
    * El Fondo Monetario Internacional alentaba una devaluació;
    * A Cavallo no lo quería nadie.
    En ese contexto, ni siquiera una mezcla de Einstein con Rambo podría haber hecho gran cosa.
    El corralito (que en su versión inicial no impedía los movimientos entre cuentas, ni implicaba pesificación) sirvió luego de excusa a la devaluación y pesificación, como si fueran una consecuencia de los desaguisados de Menem, de la Rúa, Cavallo y el “neoliberalismo”. El incremento de la miseria, evidente con sólo compulsar las estadísticas del INDEC y observar la irrupción masiva de los cartoneros, cirujas e indigentes, fue atribuido a cualquiera menos al alfonso-duhaldismo y a la izquierda que estaba por detrás.
    Ninguno recordó que el default había sido reclamado desde siempre por la izquierda; que la devaluación y pesificación, por los empresarios prebendistas y también por la izquierda, que odiaba una moneda convertible.
    Los indicados económicos y sociales de la década del 90 fueron muy superiores a los actuales. Recién en el año 2007, con muchos más habitantes, y con un marco de precios de los productos exportables decididamente favorable, se están superando algunos guarismos de 1998, con una desigualdad mayor en los ingresos que en la segunda “década infame”.
    Es hora de que nos quitemos el lastre de la crítica a Cavallo y a la década del 90. No porque fuera perfecta ni mucho menos, sino porque su orientación general -desregulación, privatización, relaciones amistosas con los países principales de occidente, entierro del pasado en lo ideológico- era categóricamente mejor que la actual.

  9. Julio, la verdad es que tenes razon en todo lo que decis, la “onda” de hoy es pegarle a la decada del 90, nadie dice que ahi todos los pseudoperiodistas que le daban a mas no poder a la convertibilidad y al modelo “neoliberal” fueron los que mayor se enriquecieron con el mismo.
    Ademas nadie menciona que por aquella epoca la poblacion tenia un mayor poder adquisitivo que durante la devaluacion posterior y con el mismisimo modelo kakista, que por supuesto incluye los acuerdos de salarios tan estupidos que actualmente esta llevando a esta anarquia sindical que hace paro todos los dias jodiendo a la gente que todavia trabaja y que este gobierno anarKista no se atreve a frenar.

  10. Pienso que el pais ya vive en un seudo anarquismo. Si asi no fuera, que alguien me explique que es entonces lo que vemos todo el dia en la calle. Cualquiera que se le de la gana corta una calle o una ruta, cualquiera que se le de la gana ocupa una vivienda sin importar de quien es, cualquiera que se le de la gana hace lo que se le da la gana. Eso no es anarquia?

  11. Siempre hay que pegarle al pasado inmediato y rememorar el pasado más anterior. En el diario La Nación de hoy miércoles 23 hay dos editoriales muy buenas. Una de ellas escrita por un analista español de apellido Cortéz, y otro por José María Sanguinetti. Hablan de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Venezuela y Chile. El español habla de los políticos argentinos de miras estrechas y Sanguinetti del retorno a políticas jurásicas.

  12. Díganme si me equivoco, pero acaso todo este frágil equilibrio cómplice entre sindicalismo parasitario e intervencionismo gubernamental, entre unos gremios socialistas que reclaman para sí con éxito el oligopolio de la violencia, y un Estado izquierdista que usa lo que le queda de ella como medio de apropiación de recursos para redistribución entre aquellos prescindibles beneficiarios de empresas públicas… todo esto ¿no se asemeja mucho, en sus condiciones de inicio sociales, políticas y económicas, a lo que luego se transformaría en el llamado “invierno del descontento” de aquella Inglaterra laborista de fines de los 70’s?

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