Para interpretar esta batalla campal que se está desarrollando en la estación Constitución les doy un dato de algo de lo que fui testigo hoy.

Subte D, dos de la tarde, el tren se detiene en la estación Alto Palermo pero no vuelve a arrancar. Por el altavoz se anuncia que el servicio de la línea D se encuentra “momentáneamente” suspendido. La gente empieza a salir y dirigirse a la boletería a reclamar la devolución del boleto. El empleado llama a la empresa dónde le dicen que no hay ninguna suspensión del servicio. Hay un cartel en la boletería que dice que ante alguna interrupción en el funcionamiento de los trenes se les otorgarán boletos a los pasajeros para ser utilizados en otro viaje. Pero el empleado indica que al decirle en la empresa que no hay suspensión del servicio, no puede llevar a cabo esa instrucción.

A la vez que esta situación kafkiana sucedía y la gente se enojaba, a ambos lados de la boletería había dos mujeres insultando al empleado y tratando de caldear los ánimos todavía más. Otras personas asentían mientras estas dos mujeres decían cosas como “lo explotan y no reacciona, en lugar de ponerse del lado del pueblo”. Hasta ahí me parecían lectoras de Página 12, pero a los quince minutos el tren anunció que continuaba. Nos subimos todos al subte, menos estas dos mujeres y otras personas que no hicieron el más mínimo amague de querer seguir viaje. Conclusión obvia, se trataba de militantes y estaban buscando generar algo.

Dudé si el episodio iba a ser interesante para postearlo. Pero el mismo día veo esta “espontánea” reacción en Constitución, ante la suspensión del servicio sin informar cuándo se reanudaban. Demasiado calcado, demasiada casualidad el mismo día.

Un gobierno como éste sin ningún escrúpulo me llena de suspicacias. ¿Será el preludio de “me están atacando, tengo que poner mano dura”? 

Mientras la información que dan las cadenas de TV habitualmente bien aceitadas es que se trató de una reacción espontánea de la gente que viaja mal todos los días, lo que se ven son grupos de jóvenes de edades similares en la vanguardia de los ataques a la policía.

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