Todos trabajamos para Eurnekian

Eduardo Eurnekian es el típico empresario todo terreno en materia política, está siempre dispuesto a ser oficialista como el amigo Samid porque en la Argentina el Estado es dónde está la torta. El Congreso se encuentra actualmente trabajando para él, que necesita una venia para Aeropuertos Argentina 2000, una empresa muy cuestionada por la izquierda argentina por no pagar cánones y dolarizar su tarifa pese a tener costos locales, hasta que todo se arregló y, salvo excepciones, ningún medio le dedica mucha atención.

El ideólogo presidencial y operador montonero “Horazio” Verbitsky dijo hace algunas semanas que Menem era el agente del stablishment empresario. Esa estapa se ha superado. El gobierno que él mismo moldea pasó de agente a socio. Seguro se encontrará avocado a reeditar el párrafo que le dedicó a Eurnekian en Página 12 el 26 de mayo de 2003:

“Apurada renegociación del contrato que concedió 32 aeropuertos nacionales ejemplifica el mismo desdén por la ley que inspiró los indultos. En este caso, todas las sospechas se justifican. Duhalde resolvió por decreto y ni siquiera consultó con la Comisión Bicameral de Seguimiento de Privatizaciones. El concesionario fue liberado del canon fijo de 170 millones anuales a cambio de otro mensual que se medirá en proporción a los ingresos que perciba, según el tráfico de pasajeros, con lo cual el riesgo empresario es asumido como de costumbre por la sociedad. También quedó relevado de la obligación de mudar el Aeropuerto Jorge Newbery. Los dos años del canon que la empresa de Eduardo Eurnekian adeuda al Estado quedaron al margen del acuerdo y se seguirán discutiendo en la justicia, donde Aeropuertos Argentina 2000 aduce que deben compensarse con una serie de inversiones en exceso que afirma haber realizado. La diputada y Secretaria General del Sindicato de Aeronavegantes Alicia Castro reclamó a Kirchner, “que asume con el propósito anunciado de combatir la evasión yla corrupción”, que anule este decreto “escandaloso, perjudicial para el patrimonio público y los intereses de los argentinos”. Según Castro además del canon, los impuestos y las cargas sociales, la empresa tiene un atraso de inversiones. En total su deuda con el Estado rondaría los mil millones de dólares. La Auditoría General de la Nación había constatado un cúmulo de incumplimientos del concesionario que hacían recomendable la rescisión del contrato.”

Verbitsky y Alicia Castro deben estar indignados de que su ídolo esté haciendo lo mismo que los enojaba tanto de Duhalde hace tres años ¿O no?

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