Después de casi cuatro años de gobierno del señor Kirchner, para mi asombro logré encontrar un berrinche de su parte que aparenta estar justificado. Se trata de su reacción a la injerencia del embajador norteamericano Earl Wayne en el proceso de aprobación de la venta de la mayoría del paquete accionario de Transener a una subsidiaria de la norteamericana Eton Park.

No es que crea que el estado debe aprobar ventas para defendernos de monopolios (menos de monopolios creados desde el estado mismo) o en el sistema por el cual el poder político se apodera de un sector productivo como la energía y luego lo “concede” y controla. Tampoco el embajador norteamericano parece haberse quejado de estos aspectos. Sólo intervino en defensa de un oferente que es objetado por no reunir antecedentes ni solvencia en la materia. Si la objeción no está justificada el camino es otro, no el llamado de un embajador. Si existen imputaciones de corrupción en el proceso, deben hacerse, como se hicieron en el caso Swift. Pero la recomendación del comisario es una solución un tanto particular. Por mucho menos que eso funcionarios argentinos fueron tachados de la lista de simpatías del Departamento de Estado.

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4 Responses

  1. no estan para esas cosas los embajadores (defender los intereses de sus ciudadanos)?
    despues solo basta con decirle diplomaticamente que no se está de acuerdo.
    lo del berrinche patologico es lo que veo que esta de mas.
    buen blog, benegas.

  2. Los embajadores respresentan a sus gobiernos. En todo caso podrán defender los derechos de sus ciudadanos, pero intereses privados de una empresa relacionada con el gobierno local jamás.

  3. José:
    Parece que el asunto tiene sus entretelones,

    te recomiendo que leas el artículo de la Nación de hoy titulado “Enarsa y una empresa cercana al poder”.

    Pablito

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