La Nación publica hoy que los lectores de blogs asociados a diarios se triplicó en un año. Los diarios norteamericanos alientan a sus periodistas a ingresar en esta nueva forma de comunicación.

Me parece difícil que esto se repita en la Argentina donde el periodismo es más lobbing que otra cosa y menos en esta forma abierta de prostitución que el duhaldismo inició y el kakismo universalizó. Los supuestos periodistas estrellas en general no se animan a hacer periodismo en comunicación con lectores que pueden opinar sobre ellos libremente. Siempre digo que Tognetti tiene un programa de TV que se llama blog, pero no un blog. Supongo que sabrá escribir por supuesto.

Los blogs son una gran alternativa informativa en países donde el poder interfiere en la información que llega al público. El problema es que los bloggers carecen de capital para producir contenidos. Lo que tienen en gratuidad de acceso a todo el público de internet, no lo tienen en posibilidad de generar contenidos mejores, aún cuando para ellos sería mucho más barato que padecen el veneno regulatorio local, que explica en parte por qué el lobbing entra por la ventana.

Creo que por ahora los blogs, salvo los que cuentan con un número de clics muy alto y masifican tanto su público que no se diferencian demasiado de los medios masivos, no encontraron la forma de profesionalizarse. La ventaja la tienen los que están asociados a medios y les sobra producción.

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7 Responses

  1. Hablando de lobby, señor Benegas, se fijó en la campaña que el semanario Siete Días organizó contra Fontevecchia, diciendo que antes fue ladero de la dictadura y es un hipócrita.
    Creo que lo que tratan de decir fue que ahora critica a Kirchner, algo más imperdonable.

  2. Jose, es cierto quizás falte contenido pero al menos en tu caso la incitación a pensar y reflexionar que propones diariamente compensa sobradamente la falta de “contenido”

  3. Gracias Leandro.
    Magnus, la campaña parece estar más inspirada en la independencia actual de Perfil que en la supuesta dependencia de aquella época en la que, al menos que yo recuerde, las únicas críticas de la prensa escrita provenían de un diario liberal que era La Prensa.

  4. José, no te olvides del Buenos Aires Herald dirigido por Robert Cox y donde escribía Andrew Graham-Youll. Como un liberal no es un fascista, los liberales en serio no apoyaban dictaduras.

    YO

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