El caso Gerez es una lupa sobre la naturaleza del kirchnerismo y de sus agentes. Verbitsky por ejemplo, trabaja hace más de veinte años escribiendo la historia, presionando sobre la educación para que la transforme en oficial y sobre la justicia para que la convalide con teorías jurídicas “ad hoc” que se suceden unas a otras hasta que cualquier cosa se transforma en oficial. El kirchnerismo es el beneficiario principal de este gigantesco armado, por motivos más pedestres como ya comentamos varias veces en este blog.

Esta etapa tiene que servir para ver el interés por la verdad que tienen estos individuos que en su impunidad han tratado de construir una historia con una víctima y unos victimarios también de ficción. Esto sería un detalle si no fuera por el hecho de que este armado absurdo proviene de los gurúes de “la verdad” de la última parte de la historia Argentina. “Verdades” que impregnaron las aulas, las redacciones, la televisión, la justicia y lo que se conoce de nosotros en el exterior. Pero para no caer en la misma barranca que “el perro” Verbitsky, esto no quiere decir que todo lo que dice o haya dicho sea falso. Sólo digo que es una falsa deidad, que su preocupación es servir a la causa de su facción que encima una vez ensangrentaron el país y luego volvieron para destruirlo moralmente, que sus pedestales deben ser derrumbados de una vez para siempre para que el país se cure de él y de sus equivalentes.

El periodismo está muy contaminado de esta tendencia. Desde que volví a Buenos Aires los comentarios que oigo en radios y televisión sobre el caso Gerez y alguno vi en la prensa escrita son de una cautela que tiene que ver con el temor de perder la cobertura de las podridas usinas de verdades que padecemos. Hay miedo a “quedar afuera” y ninguna preocupación por ser partea activa por omisión de la maquinaria des-informativa.

Este es abordaje típico de alguien que se cuida: “no se puede negar la existencia del secuestro” (oído en cable ayer). No se trata de negarlo, se trata de ponerlo en duda porque sobran los motivos para hacerlo. Y después de la duda corresponde seguir averiguando dejando los finales abiertos hasta que puedan cerrarse. ¿Es algo que no debe mencionarse hasta contar con elementos más firmes? Eso no explica por qué se ocupan de negar algo que no están en condiciones de negar. ¿Cuál es el impedimento para conservar la hipótesis de que esto fue una truchada 100% y no sólo el 85%? El interés está puesto en seguir perteneciendo al club mediático “correcto”. Pueden quedarse con mi carnet.

Otra afirmación que se repite en periodistas y políticos: “Engañaron al presidente”. El mismo Luis Patti la repite. ¿De dónde sacó que lo engañaron? ¿Es un hecho, una expresión de deseos, una revelación divina, un temor a algo?

Hechos, no clubes. Las hipótesis siguen abiertas, los más involucrados en este hecho son el gobierno y el kirchnerismo de Escobar. No importa si conviene, si es demasiado pesado el asunto, si se pierde la oportunidad de mostrarse “objetivo” siendo trucho. Algún resquicio de seriedad debe quedar en el país todavía.

Nadie ha hecho la observación más obvia de todas. Estos tipos fueron los instrumentos utilizados por el gobierno (y no me vengan con que “el presidente es víctima de su entorno” porque además lo más sensato es pensar lo contrario) para excluir a un diputado elegido en la provincia de Buenos Aires. En el mismo acto este gobierno, con esta gente, impidió a Patti llegar a una banca que le correspondía legítimamente a la vez que convalidó la compra de Borocottó. Detalle adicional para los que están trabajando en la posibilidad de pedir el juicio político de Néstor Kirchner.

En un reportaje en la revista Gente Patti lanza una hipótesis sobre el caso López que tampoco nadie se anima a levantar. Luis Patti es policía de alma y no acostumbra a hacer afirmaciones incriminatorias sin alguna información. Allí dice Patti que “tal vez” Julio López fue víctima del intento de construir un primer caso Gerez con un presidente justiciero que le pusiera fin y con unos “paramilitares” que demostraran que la cruzada setentista se tiene que seguir haciendo. Tal vez, dice Patti, López no sobrevivió al stress de esa situación.

Motivos más allá de la información que maneje el diputado electo para sostener esta hipótesis hay. El principal fue uno que pasó desapercibido para todos y que ya señalé. La prematura disposición oficial de dar a Julio López por muerto. Además de los intentos de Bonaffini por descalificarlo.

Algo huele podrido en Dinamarca y también mucho más acá.

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12 Responses

  1. No hay que contribuir a que este asunto salga de la tapa de los diarios hasta que sea totalmente esclarecido.

    Hay que desenmascarar a estos hipócritas y simuladores que están en el gobierno, y no tienen límites para la manipulación de la opinión publica.

  2. Jorge Asís sostiene que López fue voluntariamente hasta Atalaya, partido de Magdalena, donde fue visto por última vez por varias personas, entrando a la casa del delegado municipal Durso, donde los perros policiales identificaron su olor en un colchón. Todo ello formaba parte de un operativo en el cual “algo salió mal”, por lo que fue necesario quemarlo; agregando que esto último lo decía literalmente.

  3. Otra hipótesis que no hay que descartar es la del “sobrecumplimiento de los deseos del jefe”

    por parte de la constelación de obsecuentes que orbitan alrededor de K, y que pudo haberlo tomado por sorpresa, especialmente por la burda manufactura de la maniobra.

    Esto de ninguna manera descarga al jefe de responsabilidades porque ese es su estilo manipulador.

  4. Referido a esta hipotesis en el caso Lopez hoy hay un artículo en el sitio Tribuna de Periodistas y se sugiere que D’elia tuvo que ver en el ‘secuestro’.

  5. Más allá de las “tristes” historias de Gerez y López lo que realmente me preocupa es la cantidad de personas que se creen toda este boluderío patético. En cualquier país serio ya habría desatado una cadena de renuncias y acá en cambio compiten para tapar hechos torpes con dichos estúpidos.

    Pero… la culpa no es del chancho.

  6. Señor Benegas, no siente acaso, como yo, cierto miedo por lo que nos espera, no inmediatamente, sino hacia adonde vamos. Sincerandome, siento que vamos para un dictadura lisa y llana.

  7. No se si siento más miedo que asco. Creo que estoy espupefacto, pero el camino hacia la dictadura lo veo claro desde el 2001. Este sujeto no es siquiera un constructor de dictaduras sino un mero beneficiario. Lo dije muchas veces ante el asombro de varios a los que ahora los veo más alarmados que yo. El comportamiento de la sociedad argentina es similar al de todas las sociedades que cayeron en totalitarismos. No es un gobierno totalitario lo que hace un totalitarismo, sino una sociedad dispuesta.

  8. No estoy tan seguro que en esta sociedad sin apego a la ley y el orden pueda instalarse un totalitarismo que es casi sinónimo de rigor, imposición del esfuerzo y regimentación de la vida de los habitantes.

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