Qué hace que los diarios de hoy sean menos complacientes con la versión idiota del gobierno sobre el secuestro de Gerez y se hayan decidido a informar. No hay nada nuevo, la historia es disparatada desde el primer día. Desde antes del discurso de K. Pero el periodismo “de primera línea” es experto en negar lo evidente.

Un lector distraído de este blog creyó ver una teoría conspirativa de mi parte al repetir argucias del señor Jefe de Gabinete para forzar una incriminación a Luis Patti, pero usándolas contra el gobierno. Quiero aclarar que la óptica con la que abordé el asunto no tuvo que ver con mi antipatía hacia el gobierno sino con los hechos obvios y las propias actitudes oficiales tal como las describí. Así también, mi antipatía por el gobierno no se sustenta en otra cosa que en lo que el gobierno hace y dice. Los pre-juicios no son lo mismo que los juicios.

No hizo falta otra averiguación, estoy posteando después de la playa en medio de mis vacaciones. Y los colegas que desde los grandes medios nacionales, que cuentan con un espacio que no tendrían si se desempeñaran con mayor honestidad, están llenos de prejuicios. Quieren ver que el gobierno no es tan payaso como es, que nada es tan para infradotados como en realidad es. Porque decirlo así parece poco moderado, poco medido. Ellos son la moderación con lo cual son malos testigos. Un observador honesto está tan dispuesto a ser tan duro o liviano como la realidad lo requiera. Por mi parte, no estoy queriendo ver actitudes delirantes en la cima del poder, simplemente las veo y no me resisto a llamar las cosas por su nombre.

La actitud de los periodistas que ocupan los lugares de vanguardia obedece a que han vivido, se han desarrollado y han conseguido destacarse en un país autoritario e intolerante que hace que convenga pensar de determinada manera, ver ciertas cosas y no ver otras. El costo de salirse de la ruta es altísimo. “Hacerse el boludo” no es solo la lección aprendida por Felipe Solá (que bien le sale). Gerez los sorprende cuando ya no tiene remedio. Presentan como análisis la crónica del número de la lotería que ya salió.

En el ínterin Gerez está de nuevo en cautiverio. Esta vez si que se sabe con certeza quienes lo tienen guardado.

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4 Responses

  1. Reitero mi anterior post, ya en el siglo XIX, Bismarck (un populista) llamaba a toda esa legión de periodistas dispuestos a propagar lo “políticamente correcto” a cambio de favores o algún dinerillo:

    “El fondo de reptiles”

    Eso además prueba la alta consideración que tienen los poderosos por esta noble profesión de la obsecuencia.

  2. Jose no solo los periokistas prefieren se resisten a reconocer lo que sus sentidos combinados con la razón les indican que es la realidad sino toda la sociedad que ha encontrado en el relativismo moral una excusa para justificar cualqueir barbaridad.
    El cualquiercosismo militante requere que nada sea expresado con convicción y menos con vehemencia , todo sin demasiada compromiso y dejando un aplio espacio de ambiguedad e indefinición. De lo contrario el que llame las cosas por su nombre sera tildado, censurado y proscripto por la progresia como fascista, nazi, intolerante y antihumano, barbaro etc. etc… aun si lo que esta denunciando es precisamente la instauración de un régimen totalitario que no tolera ni el menor atisbo de disidencia y que utiliza practicas renidas con el mas elemental concepto de libertad…
    Hoy son pocos los que se atreven a reconocer la realidad y prefieren vivir las idilicas vidas que la gran matrix kakista les proyecta

  3. Esto va dirigido a los “progres” de buena fe que se tragan el discurso oficial y mediático:
    Hagan la prueba de colocar estos episodios en clave política “de derecha” y vean a qué conclusiones llegan.
    Supongamos un gobernante de derecha (es decir, todos los que no son de izquierda), durante cuyo mandato un militante del partido del presidente, que declaró en una causa contra Verbistsky por atentados que se le imputan de la década del 70, dice haber sido secuestrado; que el presidente dirige un furibundo discurso contra Verbitsky, a la sazón diputado electo y con su diploma impugnado, que tras el discurso el secuestrado aparece, y no habla si no es con asesoramiento de un abogado, no recuerda nada, no vio a nadie, y se limita a manifestar que “por la voz me parece que era Verbitsky”; que la primicia de la aparición es dada por medios oficialistas, quienes atribuyen el mérito de su liberación al vibrante discurso del primer mandatario. ¿No dirían que es una burda payasada de la derecha?
    Recuerden que el incendio del Reichstag sirvió a Hitler para consolidar su poder.

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