Sigo preguntándome para qué pito sirve el Estado pero a veces ocurren cosas que le hacen a uno pensar: ¡pucha, esto si que es útil! Por ejemplo, sin el Estado nadie le haría justicia a la milanesa napolitana, no tendríamos pantalones que nos cierren o estaríamos comiendo cosas poco saludables.

Lo único que no entiendo bien es como encajan las iniciativas de la brillante legisladora de la ciudad Inés Urdapilleta (Frente para la victoria) en cuanto a reivindicar la injustamente relegada milana napolitana y asegurarse que una vez engullida haya ropa suficientemente grande para contener las consecuencias, con la de los legisladores light que se ocupan de obligar a los comerciantes a proveernos de ensaladitas bajas calorías. Eso a nivel local (uno se explica para qué tenía que ser autónoma la ciudad ¿no?), porque a nivel nacional se entiende menos.

Por favor, necesito ayuda en esto porque mi educación estatista se ve sobrepasada: ¿El estado nos quiere gordos o nos quiere flacos?

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7 Responses

  1. José, no te tortures tanto con este tema, pensá que este tipo de propuestas de nuestros legisladores están haciendo escuela en el exterior. Parece que en Nueva York, nada menos, han emprendido la batalla legal contra las grasas trans, rama aristocrática de la familia margarina. (La Nación 07/12/06, pag. 23)
    Eduardo

  2. Por mi parte voy a presentar un proyecto para que prohíban el jamón en la milanesa napolitana que es un invento noventista. La milanesa napolitana NO LLEVA JAMÓN, los voy a denunciar en la ONU, CORRUPTOS.

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