Siguiendo la campaña de la risa, el titular de la llamada “Oficina anticorrupción” formada por el gobierno de la Alianza para perseguir funcionarios políticamente intrascendentes del gobierno anterior, trata hoy de relativizar el resultado desfavorable de la Argentina en el “índice de percepción de la corrupción” de “Transparency Internacional”.

El señor Abel Fleitas Ortiz de Rosas trata de convencernos de que la percepción de los encuestados no puede comprobarse en la realidad por el enorme avance, que él no comprueba, en esa materia en los últimos años. El avance debe ser percibido desde esa oficina por el hecho de que funcionarios actuales nunca son molestados. Sería como una profecía auto-cumplida.

Ejemplifica su argumentación en que entre los encuestados se mezclaron algunos cuestionamientos que no tienen que ver con la corrupción, la “relación entre el Ejecutivo y el Congreso, las delegaciones de facultades y la reglamentación legal del Consejo de la Magistratura, que, por cierto, son opinables o debatibles, pero que no tienen que ver con una medición de la corrupción”. Raro, porque la falta de transparencia en las relaciones entre poderes, la concentración de poder, el control político del nombramiento y remoción de los jueces son vitales para establecer el grado de corrupción del poder. ¿El señor jefe de la Oficina Anticorrupción entiende que la concentración de poder no tiene nada que ver con la corrupción? Con razón estamos en baja en el índice de percepción.

Después agrega: Los índices de percepción de la corrupción de Transparency se empezaron a publicar en 1995 y, en esa época, los operadores consultados mostraban, sorprendentemente, una visión más positiva que la actual respecto de la Argentina”. Más curioso aún, su afirmación se basa sólo en una percepción: La “evidencia” de que en 1995 había más corrupción que en la actualidad. ¿Cuál es el dato en el que fundamente este dogma? Tal vez provenga de la lectura de Página 12, otra percepción, que en la década anterior encontraba un corrupto en cada ladrillo y hoy le parece normal que un presidente no explique dónde están mil millones de dólares. Otra vez la profecía autocumplida.

Pues el dato debe ser otro dogma contenido en el artículo: Es sorprendente, porque, por medio de datos objetivos, se puede advertir cuánto ha avanzado nuestro país en la prevención y lucha contra la corrupción en la última década y cómo sus instituciones se pueden colocar a la par o por encima de las de otros países mejor calificados” Después señala intrascendencias para entretenidos tales como las declaraciones juradas de los funcionarios, que rigen desde la década que con “evidencia” señala él que era la de la gran corrupción. Y agrega sospechas sobre “países que no actúan contra al lavado de dinero”. ¿Sugiere tal vez que en materia de corrupción Suiza debería envidiarnos?

Datos le faltan a Ortiz de Rosas. Vamos a darle un poco de ayuda. Sólo un poco, porque es viernes: 1. Fondos fiduciarios extra-presupuestarios que permiten manejar fondos públicos como si formaran parte del patrimonio del gobernante. 2. Publicidad oficial utilizada para controlar la información a la población. Fondos que alteran en favor del gobierno la percepción sobre la corrupción, no en contra. 3. La mujer del ministro de Vido en la SIGEN, la auditoría interna de la Administración. 4. Los fondos de Santa Cruz, mil millones de dólares que el presidente de la Nación se llevó hace 10 años y no dice ni dónde están, ni dónde estuvieron. 5 Compra de diputados de la oposición. 6 Compra de gobernadores e intendentes. 7. Una Oficina Anticorrupción que no se preocupa por nada de esto y que fundamentalmente investiga políticos opositores terminados o chivos expiatorios del poder. 8. Una Oficina Anticorrupción que tiene la facultad de elegir qué investiga. 9. Un titular de una Oficina Anticorrupción que de repente cree que tiene que desacreditar un índice que diez años atrás era considerado la Biblia de la medición de la corrupción, al punto que varios de sus funcionarios estaban relacionados con “Transparency”. 10. Millonarios subsidios a empresas y empresarios aliados políticamente al gobierno.

Hasta acá llegó la lista, es demasiado larga y es viernes. Señor Ortiz de Rosas, con éste índice otra vez en contra debería usted renunciar.

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10 Responses

  1. José,
    a este señor habría que proponerle el escondite de Martha Oyhanarte, para que vaya de la mano con Taiana. Tal vez haya un lugarcito para Picolotti también.

  2. y bueno que esperabas, fue pergollini el que rompio las pelotas para que habran la oficina anticorrupción, velocidad o eficiencia que queres???? la eficiencia llega hasta el proximo gobierno, aquí la auditoría siempre fue con un delay de cuatro años cuando mínimo

    ——————————-
    jose me podes explicar esto:

    “9. Un titular de una Oficina Anticorrupción que de repente cree que tiene que desacreditar un índice que diez años atrás era considerado la Biblia de la medición de la corrupción, al punto que varios de sus funcionarios estaban relacionados con “Transparency”
    ¿?

  3. Figarillo buena idea. Podríamos hacer una casa del gran hermano de los borrados kakistas. No hay que olvidar a Chacho.

    Javier, los índices de Transparency eran utilizados para demostrar la gran corrupción de los 90, no hay mucho que explicar. Para desacreditar al gobierno de Menem los índices eran perfectos, pero para desacreditar a K, son sólo percepciones. Quienes sostienen ambas cosas son los mismos por supuesto.

  4. Bueno, para este señor parece que un secretario de estado ande apretando a empresarios exhibiéndoles armas de fuego no es una cosa para preocuparse….

    Pero bueno, este Fleitas Ortiz de Rozas evidentemente tiene un tongo muy grande con el gobierno, porque llegó de la manito de Beliz al ministerio de Justicia y sin embargo lo sobrevivió…

    Ahora, digo yo, ¿qué cornos tiene que hacer un profesor de derecho de familia en la “oficina anticorrupción”?

  5. Benegas, es usted persona inteligente, por lo que ruego conteste estas preguntas ¿porqué lee a Fleitas? ¿Le hace feliz y sólo para divertirse?
    Como siempre hago, al ver una firma de funcionario pingüino (pájaro bobo por definición de la Real Academia)NO LO LEO. Como hoy lo lo leí en La Nación.
    Un cordial saludo

  6. Anónimo, no debo ser tan inteligente. El problema es que estos tipos, santos a lo Beliz como recuerda dieguístico, tienen todavía mucho daño para causar.

  7. Bien por dieguístico por recordarnos como Fleitas llegó a este gobierno. Recuerdo que también durante el gobierno de Menem se desmpeño con Beliz en el ministerio del interior y no tenía muchos pruritos con los repartos de ATNs.

  8. Es como todo en Klarinlandia y Artemiopolis…todo esta barbaro siempre y cuando no tengamos en cuenta lo que esta mal…es como el indice de desocupaciòn, que considera empelados a los que reciben un subisdio precisamnete por estar desempleado y mide el desempleo con precisiòn de dos decimales cuando mas de la mitad de los trabajadores esta en negro que precisamente quiere decir que no figuran en ninguna estadistica

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