Ayer un anónimo pegó un largo esctito lleno de tonterías contra Jorge Fontevechia, titular de Perfil. Lo borré por supuesto por anónimo, por bobo y por tirarse contra uno de los pocos empresarios que siguen apostando al periodismo, se resiste al autoritarismo del gobierno y no se muestra dispuesto a sumarse a la ola tumbera que encabeza el señor K. El escrito empezaba con una chupada de medias al gobierno y seguía con una lista de reclamos gremiales de una idiotez pocas veces vista, por lo que podría suponerse que es el reinicio de las hostilidades dentro de la editorial.

A los teléfonos que figuraban en el escrito, según dice otro anónimo en el mail anterior, llegaron amenazas. Si el gobierno promueve estas cosas es un interrogante que nadie se haría si no contara con el conocimiento de la naturaleza de este gobierno. De cualquier modo, aunque el oficialismo no esté atrás de esto, juega el clima de zona liberada para inadaptados, violentos y delincuentes que desde la Casa Rosada se promueve.

Suponiendo que no haya ninguna relación entre el kakismo y esta acción y sólo se trate de un chipsazo gremial, asusta el nivel del lenguaje, de construcción lógica, de adoración al poder y panfletismo ideológico en el que son formadas las nuevas generaciones de periodistas.

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