La desautorización al discurso del Rabino Bergman por parte de la DAIA fue redactada en la propia casa de gobierno como intercambio para recibir algún apoyo oficial contra los serios brotes de antisemitismo que se han dado en las últimas semanas.

El Rabino Sergio Bergman habló en favor de las instituciones y de la responsabilidad ciudadana en el acto de Blumberg y a la vez fue el más aplaudido por los concurrentes. Horas después, fue desautorizado por Jorge Kirszenbaum, titular de la DAIA en un comunicado en el que expresa cosas tales como que los dichos de Bergman eran “a título personal y de modo alguno reflejan las opiniones institucionales de la comunidad judía argentina” y que “no habían sido debatidos en el seno de la comunidad judía”. ¿Por qué iban a ser debatidos?. Por supuesto que el titular de la DAIA sabía que estaba diciendo un disparate porque la comunidad judía no tiene una autoridad central religiosa, pero no era el autor del disparate, sólo lo había firmado bajo presión del gobierno. En la misma declaración decía que Bergman era una persona “muy respetable pero sin representación institucional” (igual que la DAIA por cierto) y que la relación con el gobierno era “excelente” y que “al Gobierno Nacional le inquietan las mismas cosas que le inquietan a la comunidad judía”.

Algo que parecía no tener sentido, porque la comunidad judía como tal, a diferencia de la católica, no tiene voceros o autoridades oficiales. No podría desautorizar, quién no está imbuido de la facultad de autorizar. La declaración de la DAIA, ampliamente difundida por la agencia oficial Telam en ese sentido parecía ridícula y fuera de lugar. Parecía raro también, por un lado que la DAIA pudiera sentirse en la necesidad de diferenciarse de un discurso en favor de las instituciones, pero más raro aún que su titular se confundiera al punto en que creyera tener esa “autoridad para desautorizar” que sabe perfecto que no tiene. La realidad es que Kirszenbaum no se confundió nada, sino que firmó lo que le pusieron enfrente como moneda de cambio para que la comunidad judía sea protegida de los ataques que está sufriendo.

Protección a cambio de sumisión. Y el resultado ha sido pobre o directamente nulo, porque el gobierno no sólo niega que exista el rebrote de antisemitismo sino que se limita a desautorizar a quienes señalan que existe.

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7 Responses

  1. Se acuerdan que Perón simpatizaba con los Nazis?. Bueno resulta que un buen día volvio otro agitador social como el pero venido se una agrupación de este (MONTONEROS). Y magicamento volvio el odio a los judios. Es raro no?, igual que Hebe hablando de su alegria por las torres y de su odio a los peces gordos que murieron en las torres ( CHAN). Es obvio que este tipo de gobierno, alimenta los odios, y renacen los odios sociales. Los resultados estan a la vista.

  2. Muy esclarecedor fue el reportaje de Longobardi a Bergman en su programa de cable.
    ¡Qué tipo bien!
    No tenía la menor idea de cómo funcionaba la organización religiosa judía.

    ¡Qué vergüenza!
    No puedo decir “tengo un amigo judío”.
    La típica excusa cuando te acusan de antisemita.

  3. La verdad es que muy bien no le fue a la dirigencia de la DAIA con esa actitud, a juzgar por el supuesto “apoyo” de Kirchner por el antisemitismo. Lubertino opinó políticamente como en campaña en lugar de asumir su rol de gestión. En esto coincido con la DAIA, hace declaraicones políticas en lugar de investigar. Ahí termina mi coincidencia. Como judío pienso que no me representan. Si no se debatió la opinión de Bergman, tampoco se debatieron muchas de las posturas de la dirigencia actual de la DAIA que se supone es el pensamiento de todos los judíos pero no es así. Como dice Sine Metu hay desconocimiento de eso. En realidad no hay una jerarquía religiosa judía y los directivos, burócratas (de algún modo políticos) no le dictan (bueno sería!) a los rabinos lo que tienen que pensar.
    En cuanto a los oficialistas y los no oficialistas, la comunidad judía es parte de la argentina y sufre los mismos problemas de representación.
    En la política comunitaria pasa como en la política del país, hay una proporción que piensa distinto aunque no tenga quien la represente. Y como en el país, si hubiera más participación y menos indiferencia, la representación tendría una mejor calidad.
    Por si no quedó claro, coincido totalmente con el rabino Bergman.

    Daniel

  4. A mi me pueden tilada de lo mismo que sine metu…pero bueno un sektor de la komunidad judia parece no haber aprendido la lección de alemania…la etica del campo de concentración (tal como describi en el post anterior) solo te puede llevar a un solo lado…….. a la cámara de gas…… pero bueno parece que cuesta entenderlo….

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