Cualquiera que haya pasado por la experiencia de una entrevista laboral en la típica consultora argentina habrá vivido situaciones parecidas. Mucha pavada, preguntas del manual Lerú del buen entrevistador y la sensación que uno se lleva de que jamás de los jamases contrataría al tipo/a que hacía la evaluación.

Adrián Sánchez padeció una entrevista de este tipo, en la que su entrevistador le cuestionó tonterías como su postura para sentarse, su falta de título universitario a pesar de su experiencia y finalmente fue despachado. Después como no conseguían a nadie para cubrir la posición lo bombardearon con mails para que vuelva a presentarse. Es entonces cuando Adrián les contestó en una carta desopilante que publicó en su blog. Si tuviera una empresa sin dudas lo contrataría.

Todo el episodio no hace más que confirmar el daño que la educación formal le hace a la inteligencia.

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5 Responses

  1. Carlo Cipolla, uno de los historiadores economicos mas imporatantes que hayan vivido en este mundo, en su celebre ensayo sobre la estupidez humana y sus consecuencias, llama asi a las personas que no solo con su proceder le hacen daño a los demás sino que además se hacen daño a si mismos…es decir un lose – lose
    Seguramente el licenciado entrevistador, ha actuado en forma contraria a los intereses de su cliente ya que en vez de llenar la posición con la persona más apta intenta “crear” (juzgando y aconsejando a la gente) un mercado laboral que se adapte a sus particulares gustos sobre lo que una persona debe decir o hacer en una entrevista…es decir no solo insulto la integridad del entrevistado gratiutamente sino que lo que es peor seguramente esta sentando las bases para la ruina de su consultora (o su futuro como empleado de esa empresa).
    Me hace acordar como a mediados de los 90 las mismas consultoras que tomaban personal para las empresas le vendian a los candidatos seminarios (o libros) sobre como presentarse a las entrevistas que ellos mismos tomaban…
    tendra algo que ver la ley de Say aca, la que toda oferta crea su propia demanda?????

  2. Me han contado que varias empresas en Argentina, a la hora de tomar personal, ponen muchos condicionamientos para postularse y en las entrevistas.
    La cosa no termina acá. Hoy en día uno trabaja más de lo que debería (12 horas, por ejemplo) y creo que son por dos cosas: se requieren de horas extras para llegar a fin de mes y las empresas, con tal de no contratar personal, aumentan la presión sobre el personal que tienen.

    Pregunta para José Benegas: ¿Tendrá algo que ver en todo esto la rígida legislación laboral argentina? Pregunto para saber, nada más.

  3. Si Andrés, mucho que ver. Si no hubiera legislación laboral sería muy sencillo, la relación laboral se establecería con la misma informalidad con que se establece una relación personal, porque el empleador sabría, al igual que el empleado, que puede terminarla cuando quiere. Imaginá lo que pasaría si la amistad fuera regulada por el estado y se le impusiera estabilidad. Antes de charlar con alguien llamarías a alguna consultora idiota. Lo mismo las horas extras. Antes de casarte para toda la vida con alguien preferís aumentar la carga sobre los que ya tenés.

  4. Lo que dice Leandro es cierto. La rapidez con la que escribí esa carta -porque me estaban volviendo loco con los mails- tal vez me haya impedido ahondar en el tema de la falta de lealtad de este tipo con su cliente (de quien dijo “es un gran amigo mío”), e incluso para con su propio negocio.

    Este hombre en ningún momento estuvo interesado en escucharme hablar sobre mis experiencias y expectativas, sino en exponerme a una disertación sobre qué es lo que se espera de un candidato a un puesto de trabajo, y en qué puntos me aparto yo de esto (y cómo solucionarlo). Incluso yo hacía agua en algunos requerimientos técnicos, lo manifesté con toda honestidad, y el Licenciado me propuso rearmar todo mi currículum, esta vez mencionando a las herramientas que yo no sabía manejar. Me confió que los gerentes “no saben nada”, y que “escanean” los CV’s en busca de “keywords” asociadas a lo que ellos buscan.

    El destino quiso que yo tuviera no solo trabajo, sino dinero ahorrado y proyectos personales como para no tener que preocuparme por ningún tipo de desenlace desafavorable, aún si dedico irme de donde actualmente estoy.

    Esto fue lo que me impulsó a escribirles ese mail. Había pensado hacerlo la noche del mismo día en que tuvo lugar la entrevista, pero me contuve. Soy más bien contestatario, y en enseguida me creí apunto de cometer un exabrupto. Varios días de e-mails insistiendo, me “habilitaron” a vomitar todo lo que sentía -que no es poco-.

    Pero lamentablemente, la calle está llena de gente con la necesidad genuina de encontrar trabajo cuanto antes, y las empresas lo saben. El problema está ahí. Yo me considero una persona de principios, pero a veces los principios… no te dan de comer.

  5. José, gracias por responder mi comentario.

    En mi caso, si tengo que charlar con alguien, no llamaría nunca a una consultora. ¿De qué me serviría llamar? Si tengo que ir a una entrevista laboral para X empresa, no iría primero a una consultora.

    Con respecto a la otra pregunta, no preferiría aumentar las cargas.

    Volviendo al tema de la legislación laboral argentina, creo que tarde o temprano todos nos tendremos que dar cuenta que dicha legislación está hecha en realidad para perjudicar al trabajador, no para protegerlo. Y ni hablar de los llamados “impuestos al trabajo”.

    P.D.: Quien posteo todo esto y el mensaje anterior es alguien que aún no ha trabajado, pero no por ello desconoce porque la desocupación en Argentina es alta.

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