La película de la Corte Suprema resolviendo aumentos en las jubilaciones por “derechos” otorgados por vía de votaciones en el Congreso (no quiero llamarle a eso Ley) aunque el Estado no tenga con qué pagarlas, es vieja. Tiene un par de décadas.

Durante la era alfonsinista, otro gobierno progre debió ser condenado por la Corte para conceder un aumento que le significaba una erogación total cercana a los 20.000 millones, la misma cifra que ahora. Como Alfonsín, progre y todo, no se hizo cargo y pedaleó el asunto, su sucesor Carlos Menem tuvo que agarrar la papa caliente y recurrir al endeudamiento externo para hacerse cargo de lo resuelto por el Poder Judicial. Mister K hará lo mismo que don Raúl supongo. Se hará el boludo.

Durante buena parte del gobierno de Menem agrupaciones de jubilados protagonizaban escándalos, increpaban a ministros, amenazaban con suicidarse por televisión. Nada de eso ocurrió en el gobierno de Alfonsín, ni ahora en el de su versión bizarra don K, dos gobiernos condenados por Cortes (encima amigas) por no pagar lo “debido”. Las agrupaciones de jubilados más agresivas son como las de derechos humanos y las ONGs dedicadas a la “calidad institucional” o los periodistas desvelados por la corrupción. Tienen un solo ojo, solamente ven problemas cuando no hay izquierdistas en el poder, nunca defienden nada de lo que utilizan como bandera, sino sólo sus aspiraciones de construir un mundo peor en el que puedan reinar.

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5 Responses

  1. Perdón, ¿alguien se acuerda de la doctora Maria América González, la del “rinconcito de los jubileitors”, que se pasaba todos los santos mediodías denunciando el “genocidio económico” del gobierno de Menem y de su ministro Cavallo, la que se hizo unas diferencias fenomenales manejando juicios contra el estado? ¿Dónde está ahora, que los jubilados cobran una fracción de lo que cobraban en los 90? Ahora que la inflación se come sus ingresos y que los remedios y atención médica cuestan varias veces más. ¿El PAMI ya no más un problema?
    Cierto, ahora somos más pobres pero tenemos Dignidad.

  2. José

    Ni los derechos de los jubilados emanan de una ley, ni el Estado no tiene con qué pagarlas.

    En primer lugar, la Constitución establece que las jubilaciones sean móviles, y que no haya discriminación. Ambos son violados por este gobierno al darles aumento sólo a los que aportaron menos, y no a los que cobran más de $1000 que es un puchito más que el límite de pobreza.

    El segundo aspecto, la falta de recursos, tampoco es cierto. El alto crecimiento continuado, los récords de recaudación y de superávit fiscal que hoy no va al FMI sino a pagar nuevos endeudamientos o al pluralismo K, podrían perfectamente pagar un ajuste para compensar a quien aportó su jubilación, por la inflación generada por la devaluación y el “plan” económico actual. Es simplemente pagar lo que marca nuestra ley fundamental (incluida la reforma impulsada por Menem en el ’94)), con recursos que el país tiene.

  3. A lo anterior (con lo que acuerdo 100%) hay que agregarle una barbaridad adicional. Se jubilan gratis personas que NUNCA aportaron a la seguridad social (ni lo van a hacer).
    Luis: el personaje que nombrás es hoy legisladora. Y gracias a lo que queda de racionalidad en la Argentina, ninguna de sus propuestas de reforma al sistema previsional ha sido aprobada. Mejor que no haga nada.
    Saludos

  4. Dlp. Sigo poniéndole comillas a “ley” cuando hablo de la Constitución del 94. Lo hago porque establece que terceros se hagan cargo de la generosidad política, no es algo que emane de un principio de justicia. Y el sistema jubilatorio nació de una ley del congreso, lo que hace la constitución del 94 es agregar algo de demagogia.

    A los jubilados se les robó, pero cuando se les obligó a aportar. Ese dinero se repartió, pero no entre quienes hoy son obligados a aportar. El superávit no sale del cielo sino de altos impuestos. Cuando digo que el estado no tiene con que pagar es porque no tiene aportes acumulados de los beneficiarios, sino recursos extraídos de la sociedad hoy.
    En ese contexto, los que se jubilan sin haber aportado no cambian demasiado el problema. Los aportantes de hoy no son responsables de ninguno de los dos casos.

  5. Ser zurdo te da patente para decir y hacer cualquier gansada, desde apoyar diktaduras genocidas hasta vivar con entusiasmo el hambreamiento y marginaciòn de millones de personas condenadas a vivir por la ignorancia y por sobre todo por la estupidez de los gobernantes ( no quiero ser injusto y olvidarme de los que los ayudan a mantenerse en el poder)… no ocurre lo mismo con los que no declaman admiración por Castro, Mao o Trotsky (mal llamados de derecha) estos seran condenados sin redenciòn posible…los zurdos nunca son condenados por sus excecrables acciones y creencias sino solo por lo macanudo de sus proklamas

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