Todos esos bobos periodistas argentinos que se ponen cual colegialas en celo cuando ven a Fidel Castro (recuerdo a Daniel Tognetti, nueva estrella de canal 9, que casi le besaba la mano en un aeropuerto) deberían ver si la forma en que se hace periodismo en Cuba es la que quisieran ellos practicar.

Granma, el órgano más oficial entre los oficiales en Cuba, todavía tiene en su tapa la “proclama” por la que el dictador traspasa el mando a su hermano antes de ayer. Es la única información que dan, ni una palabra han agregado al comunicado oficial mientras tratan otras cuestiones propagandísticas respecto a cosas que ocurren en el exterior, a pesar de que esa es la noticia política más importante en los últimos 47 años. ¿Hace falta algo más para describir una dictadura?

Sospecho que todos esos admiradores del dictador que hay en la Argentina lo que quieren es vivir como empleados públicos, convertirse en unos perfectos Naboletis asistntes a “asambleas de trabajadores de la prensa” y cobrar sueldos puntualmente sin preocuparse por la calidad de su trabajo. Eso es lo que les han enseñado a ser. Y lo peor es que esa es la parte “rosa” de sus aspiraciones, deberían evaluar el costo, porque en Cuba ni siquiera hay asambleas para protestar y si les gusta ser muy reivindicativos, tendrán que quejarse en la cárcel mientras puedan evitar sufrir una paliza.

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2 Responses

  1. Más claro imposible. Sin embargo, pocos lo dicen. Estamos hablando de una dictadura, ni más ni menos. ¿El mejor sistema educativo y de salud? Eso es discutible, y como sea, ese caballito de batalla no justifica una dictadura de esas características.
    Pensar que todos los progres que tanto piden cárcel a los genocidas del proceso militar que sufrió nuestro país alaban a Castro, que es más o menos lo mismo.
    Gran contradicción gran.
    Saludos.

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