Así llaman los diarios al dictador Fidel Castro:

Página 12: “Líder cubano”

Clarín: “Líder cubano”

Ambito Financiero: “Líder cubano

La Nación: “…” (Castro a secas)

Infobae: “dictador

Diccionario de la Real Academia Española:

Líder: Persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora.

Dictador: 1 En la época moderna, persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica. 2. Persona que abusa de su autoridad o trata con dureza a los demás.

Los cubanos no reconocen a Fidel Castro como jefe u orientador, porque en Cuba no hay democracia y gran parte de la población se encuentra exiliada.

Fidel es un gobernante omnímodo y su voluntad es la ley, por lo que carece de limitaciones jurídicas. Abusa de su autoridad y trata con dureza a la población.

Esto no es un problema ideológico, sino de uso correcto del lenguaje.

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6 Responses

  1. el del coment (anónimo) borrado fuí yo.
    Mis disculpas por la ironía, tengo un humor que desconoce los límites del buen gusto.

    Por otra parte me agrada ver que este blog (que respeta una linea ideológica bien definida) no sufra mayores ataques ni que el autor tenga la necesidad de moderar los comentarios diariamente, cosa que sorprende en una blogosfera tan corrida a la izquierda, o a una izquierda reaccionaria y violenta para ser mas preciso. Supongo esto se debe a la seriedad con que se tratan los temas.

    con respecto al post, como dijo un reconocido periodista liberal, Fidel Castro es al parecer un “dictador bueno” o no tan malo o menos malo o el mal menor, parece que hay una categoria de dictadores, los de derecha son mas malos y los de izquierda no tanto.

    saludos

  2. Más grave que el hecho de que Castro sea un dictador, es que el propio régimen cubano es totalitario. El totalitarismo es cualitativamente distinto y más perverso que una dictadura, porque se trata de una característica estructural de los sistemas comunistas, y que trasciende a sus dirigentes. También el fascismo y el nazismo fueron totalitarios, pero son fenómenos del pasado, y para los desmemoriados o ignaros, ambos eran socialistas: el partido nazi era nacional socialista, y Mussolini había pertenecido al socialismo. El gobierno de Perón tenía algunas características del totalitarismo.
    La diferencia específica entre las dictaduras autoritarias, normalmente personalistas, y los totalitarismos, está dada porque no sólo pretenden gobernar mediante el temor, sino que quieren crear un “hombre nuevo”, sin las “lacras” de la burguesía. Los autoritarismos asumen una actitud defensiva (aunque puedan ser muy crueles), pero totalitarismos procuran y en gran medida consiguen un lavado colectivo de cerebros. En esa labor, mientras sus dirigentes más sinceramente convencidos estén y menos corruptos sean, más peligrosos resultan: Robespierre era “incorruptible”; Guevara era más peligroso aún que Castro.
    A los totalitarismos no les basta que les teman; quieren que los amen, y que la población, como un rebaño, carezca de opiniones diferentes. Eso quería el Gran Hermano del “1984” orwelliano, y eso es lo que consiguió con el pobre Winston: finalmente amaba al Gran Hermano.
    Así como en Cuba existen muchos que huyen o quieren huir, también hay una proporción grande de la población, que nunca tuvo acceso a una prensa libre, a los libros que quiera, a internet, y que desde su tierna infancia ha sido programada para creer en la “revolución socialista”, y que ella, los conducirá “hasta la victoria siempre”. Esos pobres niños, adolescentes o adultos son las víctimas de una propaganda permanente, que en la práctica se asemeja a una lobotomía: están programados para pensar, hablar y actuar como quiere el régimen.
    Aunque algunos me malinterpreten, más deletéreo aún que las muertes o la cárcel de los disidentes, propios de los totalitarismos -rasgo que comparten con las dictaduras autoritarias- es la intención enfermiza de moldear a los hombres conforme a sus criterios ideológicos, privarlos no sólo de la libertad de opinar, sino de pensar, aislándolos del contacto con otros sistemas, países y opiniones. Por eso, una clave para la subsistencia de los totalitarismos comunistas, ha sido siempre la prohibición de salir del país para el ciudadano común, y la casi total supresión del intercambio de ideas, correspondencia y personas con otros pueblos y personas, junto con la propaganda permanente y sistemática en le escuela, en las concentraciones públicas, y la politización completa de la sociedad. La sustitución de la familia por el estado como educador es una herramienta de esa monstruosidad social de querer engendrar un “hombre nuevo”.
    Mientras Cuba no cambie su sistema económico y jurídico -incluida su constitución totalitaria- asegurando la libertad de salir del país, la libertad de prensa, el libre acceso a internet y el derecho de propiedad, Castro podrá morir, pero continuarán los elementos fundamentales de ese sistema perverso. Lenin y Stalin murieron, pero la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas persistió hasta su implosión, porque el sistema en sí mismo era totalitario, y estaba basado en una concepción totalitaria.

  3. Impecable Julio, muy importantes tus aclaraciones. Creo de cualquier modo que el mejor mote para el jefe del totalitarismo sigue siendo dictador. Déspota podría ser también. No encuentro mejores, pero se escuchan ofertas.

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