El martes, en mi último programa por P+E voy a entrevistar a Ponciano Vivanco, un argentino que fue a Cuba a visitar a gente que no piensa como el señor Fidel Castro. Sólo fue a hablar con los perseguidos, a darles ánimo, a expresar solidaridad personal.

Como consecuencia de ello, fue encerrado en un cuarto de hotel y sometido a doce horas de interrogatorios, sin que se le permitiera siquiera ir al baño. Luego se lo expulsó de la isla, pero antes se lo sometió al oprobio haciéndolo desnudar en el aeropuerto frente a oficiales femeninas del régimen.

Cuba es mucho más que un país en el que no se vota. Es un sistema opresivo dónde disentir con el régimen comunista fracasado es considerado un crimen que recibe un estigma: “antirrevolucionario”; en el que se persigue y encierra a los disidentes, en el que se bombardea a la población con propaganda estúpida de alabanza al dictador.

Evo Morales piensa que la caracterización de un gobierno como “democrático” es subjetiva y el elige, como quién prefiere el helado de chocolate, llamar democracia al totalitarismo cubano. Un cómplice más de los crímenes de Castro. Véanlo

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