No es un invento de Greenpeace, ni de un organismo de control, ni de un diputado o concejal. No la crearon los piqueteros de Gualeguaychú. Es la botella de “plastico” completamente biodegradable fabricada a partir del maíz. El invento fue lanzado por la compañía Belu, un esfuerzo conjunto de universidades, hombres de negocios participando individualmente y personas interesadas por si mismas en el problema del agua pura.

¿Festejan los ambientalistas? Algunos ya le han encontrado la quinta pata a éste gato, diciendo que el invento es un avance, pero en realidad habría que promover directamente que la gente consuma agua corriente, porque la costumbre de tomar agua envasada genera toneladas inmanejables de plástico. Esa es la posición que ya asumió Norman Baker MP, titular del All-Party Environment Group de Gran Bretaña.

La compañía británica Belu es la primera que lanza este tipo de envases, pero no la única que trabaja en el problema de la acumulación de este material en forma de residuos. Otras empresas están trabajando en el mismo sentido, como Coca Cola, Nestlé, Marks & Spencer Tesco.

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