Hay grupos que quieren adueñarse de ciertas situaciones, como hizo Kirchner hace dos años en la ESMA” dijo Magdalena Ruiz Guiñazú en esta pelea desatada en la izquierda por la historia oficial.

Magdalena representa la historia que se escribió y oficializó en el “Nunca más” elaborado por la CONADEP que presidió Sábato. Eduardo Luis Duhalde y Kirchner decretaron un nuevo pasado en el que los asesinos del Erp y Montoneros no figuran, que es como contar “Atracción fatal” desde la escena de la bañadera. Ni la escena de la bañadera por sí misma, aunque no nos interese el resto de la película se entiende así.

Bonafini, entre las dos historias oficiales prefiere la actual y lo expresa con su delicadeza habitual: “Sabato junto a Tróccoli hicieron esa mierda para hablar de dos demonios”. Y el presidente siempre hace lo que doña Hebe quiere, de modo que sentenció: “Es preciso dejar claramente establecido, porque lo requiere la construcción del futuro sobre bases firmes, que es inaceptable pretender justificar el terrorismo de Estado como una suerte de juego de violencias contrapuestas como si fuera posible buscar una simetría justificatoria en la acción de particulares frente al apartamiento de los fines propios de la Nación y del Estado, que son irrenunciables”

Un par de reflexiones al respecto: En primer lugar, el Nunca más es una historia escrita por el estado y como tal es un bodrio (palabras de Hebe serían útiles, pero traicionaría el estilo del sitio). Esta pelea es como la lucha violenta por ocupar el palco en Ezeiza del 73, cuando Perón ya se fue en helicóptero. Perón es la verdad en este caso.

En segundo lugar el “Nunca más” carece de autoridad. Es decir, es historia oficial, pero pensar que es más histórico o que el pasado debe decretarse y que los gobiernos están para reformar esos decretos cuando cambia su filosofía, como dice el pintoresco secretario de derechos humanos es cuanto menos ridículo.

Sobre la historia argentina y la tontería de hablar de “teorías de los dos demonios” o de “maravillosos guerrilleros”, no son asuntos de empleados públicos, sino de historiadores. Pero no hay historiadores que se ocupen de esa época. ¿Por qué? Porque hace 30 años que todo lo que se dice al respecto está teñido de intereses políticos, no viejos, sino actuales. Y no hay libertad para hablar e investigar, de ahí la importancia de conquistar lo único que sabemos por ahora: la historia oficial del Nunca más, y los relatos interesados de quienes participaron de ese horror motivados por el deseo de hacer desaparecer sus responsabilidades.

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7 Responses

  1. En primer lugar, si el Nunca Más te parece un bodrio o no, es muy poco relevante. De todos modos, atendiendo a tus opiniones sobre el libro de Dan Brown, podría ponerse una reserva sobre tus preferencias literarias.
    Yendo más al nudo de la cuestión: el Estado acaba de reeditar el informe y, como todo editor, tiene absoluto derecho a colocar un prólogo que, por otra parte, a nada obliga a quien quiera leer el resto del texto.
    Enúltim término, bastante facilón tupunto de vista sobre los años setenta.

  2. Estimado Anibal, podría poner una reserva sobre tu snobismo, pero no creo que valga la pena tampoco. No hablo de derechos de autor, pegale una releída.

  3. Anibal,
    acorde a tu comentario como el editor es “El Estado” y puede corregir cuando quiera, la “historia oficial” cambia despues de cada elleccion.

    Justamente el post comenta que tan ridiculo es pretender que un documento de un estado que se cree historiador se considerado como un documento serio.

    Ya que no es serio al menos podria ser tan entretenido como las novelas de Dan Brown, no? Ademas tendriamos un estado literario 🙂

    Pedro

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