Días atrás recibí un mail de infocívica la agencia de noticias de Poder Ciudadano que convocaba a un concurso sobre trabajos periodísticos relativos a la “responsabilidad social empresaria”.

El premio consistía en dos pasajes a Europa con todo pago. Cuántos resistirían a la tentación de servir a un concepto tan corrosivo de las relaciones sociales como éste. ¿Cuál es la responsabilidad social de una organización que tiene un estatuto que limita hasta su capacidad jurídica?. Las empresas se establecen con fines de lucro, y su dirigencia, de no responder a los intereses de los accionistas (no de la sociedad) incurre en responsabilidades penales.

La idea de la “responsabilidad social empresaria” es contraria a la admisión de la existencia genuina de intereses particulares libres de todo beneficio público, lo cual constituye el germen del totalitarismo.

Por supuesto que la empresa sirve a la sociedad por sus fines lucrativos y no a costa de ellos, pero ese no es siquiera el motivo lo que la justifica, sino el derecho del hombre (sólo u organizado) de buscar su propia felicidad.

El lucro es el resultado de que los clientes de la empresa han valorado más los bienes o servicios que produce que el valor que le han dado sus proveedores a los bienes y servicios suministrados a ella. Esta estructura de relaciones liberadora, clara, respetuosa de los fines particulares y medible es el objeto del ataque que significa promover la idea de la “responsabilidad social empresaria”, que intenta contaminar la agenda empresaria con asuntos que le son ajenos.

Para que se entienda aún mejor, la única alternativa al lucro es la esclavitud. El lucro privado es la liberación del individuo de los designios de un mandamás o de la sociedad mandamás.

También está claro que la empresa debe abstenerse de violar derechos de otros, es decir de actuar antijurídicamente. Pero eso no es una “responsabilidad social empresaria” sino una obligación legal de cualquiera.

Así trabajó el CELS con millones de dólares suministrados por la Fundación Ford de los Estados Unidos (fondos que a su vez genera el impuesto a las ganancias y su desgravación). Disfrazó un sistema de clientelismo y compra de opiniones con “eventos” y “concursos académicos” generando, fundamentalmente en el ambiente jurídico, un zafarrancho que ningún plan revolucionario anterior imaginó poder lograr. De hecho, Poder Ciudadano también ha recibido cuantiosos fondos del CELS.

Hoy los empresarios temen el avance de las contrarreformas laborales que impulsa el oficialismo por medio del diputado Recalde. Y lo que cabría preguntarse es sobre la “responsabilidad política” empresaria. Una responsabilidad que no sólo no es incompatible con sus obligaciones societarias sino que forma parte de ellas. Cuidar los intereses de sus accionistas es también cuidar el contexto político en el que los negocios pueden desarrollarse. ¿Lo hacen?

Evidentemente no, por eso reaccionan ante el kirnerismo cuando éste les pone la soga al cuello, antes aceptan pactar con él, o inclusive tratan de obtener alguna ventaja. ¿Qué hacen los empresarios argentinos para revertir todas las acciones antiempresarias que se llevan a cabo a diario en la Argentina, para que los prejuicios enemigos de sus accionistas no sigan siendo el credo dogmático que se le inculca a los estudiantes en las universidades y colegios públicos? ¿qué hacen los empresarios argentinos para que sus accionistas no terminen pagando fortunas de impuestos porque todas las opiniones, trabajos académicos y publicaciones que directa o indirectamente financian promueven el saqueo fiscal como si se tratara de un bien moral? ¿Qué hacen los empresarios argentinos para que sobreviva la libertad de expresión que garantiza la libertad en la que el lucro privado no es objeto de condena? ¿Por qué han financiado como protección a la prensa revolucionaria, contratan gerentes de prensa de izquierda para tratar con extorsionadores disfrazados de progresistas y terminan haciendo crecer el sistema que ahoga las ganancias o el capital de quienes les pagan? Y no hablo de una responsabilidad con “la sociedad” sino con sus accionistas. Es hora de hablar de responsabilidad política empresaria y empezar a pensar en un catálogo de deberes elementales de quienes deben ser la vanguardia en la lucha por limitar al poder.

Hagamos nombres ya que estamos. Tómense el trabajo de visitar la página de Infocívica dónde no solo se premia al periodismo que culpabilice empresas sino que hasta se fomenta el concepto de indigenismo que es la nueva bandera de la izquierda latinoamericana y se hace un especial hincapié en la formación ideológica del periodismo. ¿Quiénes financian infocívica? ¿La embajada de Cuba y el Evo Morales? No, por eso hablamos de responsabilidad política empresaria: Telecom, Telefónica y, oh sorpresa, La embajada británica. ¿Por qué la embajada británica gasta dienero en la agenda política local?

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2 Responses

  1. Jose:

    Brillante analisis, tengo la misma polemica en mi empresa.

    Lenin tenia razòn, los capitalistas al final terminan fabricando la soga con la que los rojos terminaràn colgàndolos

    Valen los versos de Sor Juana
    ” Hombres necios que acusais ….”

  2. ahhh me olvidaba seria interesante preguntarle a los muchachos del IAE por que invitaron a Lavagna a la Asamblea de Antiguos para que hable de competitividad… ¿sera que para esa “prestigiosa” institución la “nueva competitivdad” se gana mediante prebendas , restricciones, manipulaciones monetarias, incumplimientos de contratos, saqueo de ahorros, destrucciòn del salario real y controles totalitarios? . Quizás sea por eso que nadie habla de la responsabilidad politica empresaria , ahora en las aulas les explican otra cosa

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