Igual de brutos


El diario La Nación publica hoy una investigación de Laura Casanovas que señala que el 8 % de personas en edad escolar no concurren a la escuela.

Al principio de la nota está este comentario que marca la orientación de la investigación: “A este preocupante diagnóstico se suma un rasgo distintivo y desafortunado: la profunda desigualdad educativa entre las distintas jurisdicciones“. El ministro de educación Daniel Filmus refuerza la idea al indicar que la desigualdad educativa (provocadala década del noventa, no podía ser de otro modo) es la cuestión principal de la que se ocupa su cartera.

¿Importa la desigualdad o importa el bajo nivel de los que reciben la peor educación?

El problema es sólo la pobreza educativa de algunos no la riqueza educativa de otros en simultáneo. Ocuparse de la desigualdad implica actuar sobre ambas puntas.

La igualdad es un falso valor. El ser humano libre actúa y en ese mismo momento se “desiguala” del resto. El ser humano se gana el pan con el sudor de su frente. Ese sudor lo desiguala. Sólo bajo reglas de juego de saqueo la riqueza es un problema. La pobreza preocupa a quienes aspiran al progreso humano, la riqueza preocupa a los envidiosos.

Acá viene el aspecto más desalentador de esta nota y de este falso valor tan difundido hoy en día: Se le inculca al 92% que no deserta de la escuela, lo sostiene la parte más “educada” de la sociedad, no los ignorantes.

La “educación” en el sentido de “cualquier educación”, también es un falso valor.

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